Un aficionado madridista de la grada de animación del Madrid, la ‘Grada Fans’, fue expulsado del partido de este miércoles contra el Benfica, correspondiente a la vuelta de la eliminatoria de la fase previa a los octavos de final de la Liga de Campeones, tras ser captado por las cámaras de la transmisión del partido realizando el saludo nazi.
Según fuentes del Real Madrid afirman que los miembros de seguridad privada del club le localizaron, identificaron y procedieron a su expulsión del estadio. Situación que se dio antes del arranque del partido y tras la que, además, se le abrió un expediente disciplinario.
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El incidente se produjo durante la previa del encuentro ante el Benfica, en el que el Real Madrid exhibió una enorme pancarta, presente en esa misma grada, con el mensaje “no al racismo”, tras los insultos discriminatorios que Vinícius recibió de Gianluca Prestianni en el encuentro de ida.

Comunicado del Real Madrid
El Real Madrid C. F. comunica que ha pedido de manera urgente a la Comisión de Disciplina del club que inicie un procedimiento inmediato de expulsión al socio que ha sido captado por las cámaras de televisión haciendo el saludo nazi en la zona donde se ubica la Grada de Animación, momentos antes de iniciarse el partido entre el Real Madrid y el Benfica.
Este socio fue localizado por los miembros de seguridad del club instantes después de que apareciera en la retransmisión y fue expulsado inmediatamente del estadio Santiago Bernabéu.
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El Real Madrid condena este tipo de gestos y de expresiones que incitan a la violencia y al odio en el deporte y en la sociedad.
El partido entre el Madrid y el Benfica
El Real Madrid cerró la primera parte con una ventaja global en el partido de vuelta de la eliminatoria previa a los octavos de final de la Liga de Campeones ante el Benfica, tras alcanzar el descanso con un empate 1-1.
Rafa Silva abrió el marcador para el conjunto portugués con un gol en los primeros minutos, aprovechando un inicio errático de los locales, pero Aurelien Tchouaméni empató dos minutos después. A partir de ese momento, el Madrid mejoró su desempeño y logró activar a Vinícius, Valverde y Güler en el frente de ataque, generando las ocasiones más claras.
Instantes después, un gol del futbolista turco fue anulado por fuera de juego de Gonzalo García. El conjunto madrileño mantenía la ventaja obtenida en la ida (0-1) tras una primera mitad abierta en la que ambos equipos dispusieron de oportunidades para adelantarse en el marcador.

La segunda parte se desarrolló con un ritmo más pausado, en la que el Real Madrid se mostró más cómodo en la posesión tras el repliegue del conjunto luso. A pesar de esa dinámica, los visitantes dispusieron de varias oportunidades que no lograron concretar.
El equipo merengue también generó peligro y disipó la inquietud provocada por la lesión de Raúl Asencio con el gol de Vinícius, que estableció el 2-1 y sentenció la eliminatoria.
Las veces que el Nazismo ha “envenenado” el fútbol
El vínculo más evidente entre el nazismo y el fútbol se dio durante el régimen de Adolf Hitler en la Alemania de los años 30, cuando el deporte fue utilizado como herramienta de propaganda política.
Aunque el evento más emblemático de ese período fueron los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, el fútbol también fue instrumentalizado para proyectar una imagen de poder, disciplina y superioridad racial, acorde con la ideología del Tercer Reich.
En aquel contexto, clubes y federaciones fueron intervenidos, dirigentes judíos expulsados y futbolistas perseguidos por motivos raciales o políticos.
Equipos tradicionales perdieron parte de su identidad tras la exclusión forzada de socios y directivos, una mancha histórica que décadas después muchas instituciones han reconocido públicamente con actos de memoria y reparación simbólica.
Con el paso de los años, el nazismo dejó de ser una estructura de poder estatal, pero su simbología ha aparecido de forma aislada en estadios europeos. En distintas ligas se han registrado cánticos, pancartas o saludos asociados a ideologías extremistas por parte de pequeños grupos radicales, hechos que han generado sanciones económicas, cierres parciales de graderías y un rechazo generalizado.

En Italia, por ejemplo, sectores ultras de clubes como SS Lazio han sido señalados en diferentes temporadas por desplegar mensajes o imágenes vinculadas al fascismo y al antisemitismo.
Las autoridades deportivas y el propio club han condenado reiteradamente estos comportamientos, subrayando que no representan a la institución ni a la mayoría de su afición.
En España también se han producido incidentes aislados en partidos de alta rivalidad, donde símbolos o consignas extremistas han derivado en investigaciones de la Fiscalía y sanciones de LaLiga.
La política actual del fútbol profesional español incluye protocolos contra delitos de odio, con identificación de responsables y expulsión de los recintos deportivos.
Alemania, por su historia, mantiene una postura especialmente firme. La Deutscher Fußball-Bund desarrolla campañas educativas permanentes contra el racismo y el antisemitismo, y promueve proyectos de memoria histórica para recordar a futbolistas y dirigentes víctimas del nazismo. En los estadios alemanes, la exhibición de símbolos nazis está prohibida por ley.
En el ámbito internacional, la FIFA y la UEFA han endurecido sus códigos disciplinarios. Multas, partidos a puerta cerrada e incluso deducción de puntos forman parte del abanico de sanciones cuando se comprueba la presencia de mensajes de odio en competiciones oficiales.
Algunos futbolistas también han alzado la voz. Jugadores y entrenadores han condenado públicamente cualquier manifestación de ideología nazi en las gradas, insistiendo en que el fútbol debe ser un espacio de inclusión. Campañas como “No al Racismo” buscan reforzar ese mensaje en torneos continentales y mundiales.
Más allá de Europa, episodios con simbología nazi han surgido ocasionalmente en América Latina y otras regiones, generalmente vinculados a grupos minoritarios.
En todos los casos, la reacción institucional ha sido de rechazo, con investigaciones y sanciones, reafirmando que el deporte no puede convertirse en plataforma para discursos de odio.
El consenso en el fútbol moderno es claro: el nazismo representa una ideología basada en la discriminación y la violencia, incompatible con los valores de respeto y diversidad que promueve el deporte.
Cada vez que aparece un símbolo o gesto asociado a esa doctrina, la respuesta institucional y social tiende a ser contundente, recordando que la memoria histórica no es un trámite, sino una responsabilidad colectiva.









