El gobierno de Nasry Asfura enfrenta un reto mayúsculo al intentar rescatar a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), cuya situación financiera ha llegado a niveles críticos tras años de pérdidas acumuladas y endeudamiento excesivo.
La estatal registra déficits que superan los miles de millones de lempiras, lo que limita su capacidad de inversión, modernización y pago a proveedores.
Expertos coinciden en que cualquier intento de rescate requerirá más que medidas paliativas, pues se necesita una reforma integral que incluya reestructuración administrativa, mejora en la eficiencia operativa y auditorías rigurosas para garantizar transparencia y reducir riesgos de corrupción, problemas señalados históricamente por la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ).
Asimismo, el éxito del rescate dependerá de la capacidad del gobierno de generar alianzas estratégicas y mecanismos de financiamiento sostenibles, que permitan estabilizar la operación de la ENEE sin trasladar cargas insostenibles a los usuarios o al presupuesto estatal.









