Ni el frío detiene a la feligresía católica para llegar hasta la Basílica de Suyapa a pedir o agradecer a “La Morenita” de Honduras por un milagro en sus vidas.
Pese a que en el Distrito Central las temperaturas que se han reportado llegan a los 4 grados, los hondureños se mantienen firmes y acampan en las afueras de la Basílica de Suyapa en la capital.
Muchos de ellos vienen desde otras partes del país, donde el frío es casi desconocid, sobre todo en aquellas zonas donde el calor es donde impera en prácticamente todo el año.
Pero la fe mueve montañas y se mantienen con su devoción a la “reina de Honduras”. Adultos mayores, adultos, jóvenes y hasta niños se encuentran en el lugar para celebrar un año más del hallazgo de la “virgencita”.
Mañana, 3 de febrero, se celebra el 279 aniversario del hallazgo de la virgen de Suyapa, la “Morenita”, capitana de las Fuerzas Armadas y patrona de Honduras.
La historia se remonta a un sábado del mes de febrero de 1747, cuando el joven campesino Alejandro Colindres y el niño de ocho años Lorenzo Martínez regresaban de sus labores agrícolas en el cerro El Piligüín.
Al caer la noche, el cansancio los obligó a pernoctar a la intemperie. Según la tradición oral, Alejandro sintió un objeto pequeño y duro bajo su cabeza que le impedía conciliar el sueño; a pesar de retirarlo en varias ocasiones, el objeto volvía misteriosamente al mismo lugar cada vez que intentaba recostarse.
Al despuntar el alba, Alejandro descubrió con asombro que el objeto no era una piedra o una rama, sino una diminuta estatuilla de una virgen tallada en madera de cedro, con sus manos juntas en actitud de oración y un manto oscuro.
Los jóvenes llevaron la imagen a la aldea de Suyapa, donde fue recibida con devoción en la humilde casa de la familia Colindres. Lo que comenzó como un hallazgo fortuito se transformó, con el paso de los siglos, en el mayor símbolo de fe católica y unidad nacional para el pueblo hondureño.









