Cristiano Ronaldo no juega contra el tiempo, juega contra la historia. Y la historia, a esta altura, parece resignada a observar cómo el portugués la empuja un poco más lejos cada semana. Ante Damac, con la camiseta del Al-Nassr, el delantero llegó a 960 goles oficiales y volvió a colocar la meta de las 1000 anotaciones en un territorio que ya no suena a delirio sino a cuenta regresiva.
Su equipo se llevó el triunfo 2-1 con la anotación del ariete portugués al minuto 50.
El gol fue un movimiento de delantero clásico, lectura del espacio corto y definición de primera intención en el área chica, como si los años no hubieran pasado o como si nunca hubieran importado. Ronaldo apareció donde siempre aparece.
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