El Real Madrid voló cómodo sobre el césped del Bernabéu para convertir los pitidos iniciales en aplausos. Se reencontró con una afición molesta en un partido sin peros para los blancos, donde dominó desde los primeros minutos de partido y no dejó de avasallar al Mónaco en 90 minutos. Mbappé abrió la lata y fue el encargado de hacer el segundo para dejar el partido encaminado antes del descanso. Mastatuono se sumó a la fiesta y fue un gol en propia de Kehrer el que sentenció el encuentro. Todavía quedaba tiempo para más y Vinicius y Bellingham se sumaron a la fiesta blanca en el Bernabéu.
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