El Atlético de Madrid anunció este jueves la ampliación de contrato del extremo internacional argentino Giuliano Simeone por dos temporadas más, del 30 de junio de 2028 hasta la misma fecha de 2030, tras su irrupción del último año y medio en el primer equipo, con el que ha jugado 77 partidos.
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El futbolista, de 23 años, se ha consolidado en ese tiempo en el conjunto rojiblanco en el esquema de Diego Simeone, en el que hoy por hoy es titular indiscutible, gracias a su competitividad, velocidad, recursos, sacrificio y soluciones tanto en ataque como en defensa en la banda derecha de la alineación del equipo.
Giuliano, que antes de eso debió de irse cedido al Zaragoza (2022-23) y al Alavés (2023-24), regresó en el verano de 2024 al Atlético para tomar su actual dimensión en el último curso y medio.
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En sus 77 duelos, ha marcado ocho goles y ha dado 16 asistencias, “convirtiéndose en uno de los ídolos de la afición por su pundonor sobre el terreno de juego”, según resaltó el Atlético.
Giuliano, el heredero de la dinastía Simeone en el Atlético de Madrid
Giuliano Simeone nació el 18 de diciembre de 2002 en Roma, Italia, en el seno de una familia donde el fútbol era parte de la vida diaria. Hijo de Diego Pablo Simeone, creció entre vestuarios y entrenamientos, pero siempre con el reto de construir su propio camino y no vivir únicamente bajo el peso de un apellido ilustre.
Su formación comenzó en las categorías inferiores del Atlético de Madrid, club al que se integró tras pasos iniciales por academias en Argentina. En la cantera rojiblanca se consolidó como un delantero intenso, solidario en la presión y con una fuerte mentalidad competitiva, rasgos que encajan con la identidad histórica del club.
El salto al profesionalismo llegó con el Atlético de Madrid B, donde Giuliano Simeone empezó a destacar por su despliegue físico, su agresividad para recuperar el balón y su versatilidad ofensiva. No era un delantero estático, sino un atacante capaz de jugar por banda, atacar espacios y desgastar defensas rivales.

Con el objetivo de sumar experiencia, el club decidió cederlo al Real Zaragoza, donde disputó partidos exigentes en el fútbol español, y posteriormente al Deportivo Alavés. En estas etapas, Giuliano fortaleció su carácter, ganó minutos de calidad y se curtió en contextos de alta presión competitiva.
Su impacto en el Atlético de Madrid comenzó a sentirse con su regreso al primer equipo. Más allá de cifras, su aporte se mide en intensidad, sacrificio defensivo y energía constante. Cada aparición suya refleja compromiso y una disposición total al esfuerzo colectivo.
Una de las frases que mejor define su mentalidad fue cuando afirmó: “Prefiero salir muerto de cansancio que salir sin haberlo dado todo”. Esa declaración resume su forma de entender el fútbol y explica por qué el cuerpo técnico confía en él en partidos de alta exigencia.
A nivel personal, Simeone ha sido claro al marcar distancia con la figura de su padre, Diego Simeone, dejando claro que quiere ser juzgado por su rendimiento y no por su apellido. Esa postura le ha permitido ganarse respeto dentro del vestuario y entre la afición colchonera.
Hoy, Giuliano representa una nueva generación dentro del Atlético de Madrid: joven, intensa y comprometida con la identidad del club. Su historia aún está en desarrollo, pero su impacto ya es visible. En el Atleti, el esfuerzo no se negocia… y Giuliano lo entiende a la perfección.
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