La salida de Xabi Alonso del Real Madrid estuvo precedida por una serie de conflictos internos y divisiones en el vestuario, que alcanzaron su punto crítico con una explosión de hartazgo en un entrenamiento en Valdebebas.
En ese momento, según Marca, el técnico exclamó ante la falta de disciplina de sus jugadores: “¡No sabía que venía a entrenar a una guardería!”. Este episodio, lejos de ser un mero arrebato, expuso el agotamiento de Alonso con la actitud del equipo y marcó el principio del fin de su etapa al frente del club.
La desconexión entre Alonso y la plantilla había comenzado a gestarse desde noviembre, según coinciden Marca y The Guardian. El entrenador, convencido de la necesidad de máxima exigencia táctica, se encontró con una resistencia creciente: malas caras, falta de compromiso y una actitud poco receptiva dominaron el ambiente.
A medida que pasaban las semanas, este deterioro se hizo irreversible, consolidándose una fisura interna que ya no tenía marcha atrás, sobre todo con la diferencia de estilos con Carlo Ancelotti, reconocido por su “gestión de egos” en un grupo repleto de estrellas.









