El Real Madrid hizo los deberes rápido. Demasiado quizás. Fede Valverde adelantó a los blancos durante el primer compás del partido con un lanzamiento de falta que más bien pareció un misil. Con el marcador en contra desde el minuto uno, el Atlético de Madrid se lanzó al ataque con presión alta y metiendo intensidad al juego, pero no fueron capaces de batir a Courtois. En la segunda mitad, Rodrygo hizo el segundo de los blancos, ampliando su ventaja. Pero los rojiblancos reaccionaron en seguida con un cabezazo imparable de Sorloth. Las ocasiones no dejaron de sucederse, pero ya ninguno consiguió volver a ver portería y con el marcador en 1-2 para el Real Madrid, el árbitro certificó la victoria blanca.
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Tras el espectáculo de luces previo al duelo y el habitual sorteo para elegir campo y saque, el árbitro señaló el inicio de partido, la semifinal de la que saldría el rival del FC Barcelona en la final. Con el sonido del pitido inicial todavía retumbando sobre los cuatro costados del estadio King Abdullah de Yeda, llegó el primer gol de los blancos. Más bien golazo. Fue Fede Valverde, quien sacó a relucir su característico cañón que algunos llaman pierna y mandó, para transformar una falta en el primer gol del Real Madrid. Los de Xabi Alonso comenzaban con ventaja el partido, aunque por entonces el marcador no había pasado el minuto dos.
Quedaba mucho duelo por delante y los rojiblancos lo sabían. Lejos de bajar los brazos se lanzaron al ataque para intentar volver a poner el marcador en tablas. Presión alta, ritmo frenético y mucha posesión de balón. Fueron diez o quince minutos de máxima intensidad, pero las ocasiones no fueron lo peligrosas que hubieran querido. A partir de ese momento, el partido bajo un par de puntos el ritmo, aunque la posesión siguió siendo rojiblanca, a pesar de que las grandes oportunidades fueron blancas.
Tras el espectáculo de luces previo al duelo y el habitual sorteo para elegir campo y saque, el árbitro señaló el inicio de partido, la semifinal de la que saldría el rival del FC Barcelona en la final. Con el sonido del pitido inicial todavía retumbando sobre los cuatro costados del estadio King Abdullah de Yeda, llegó el primer gol de los blancos. Más bien golazo. Fue Fede Valverde, quien sacó a relucir su característico cañón que algunos llaman pierna y mandó, para transformar una falta en el primer gol del Real Madrid. Los de Xabi Alonso comenzaban con ventaja el partido, aunque por entonces el marcador no había pasado el minuto dos.
Quedaba mucho duelo por delante y los rojiblancos lo sabían. Lejos de bajar los brazos se lanzaron al ataque para intentar volver a poner el marcador en tablas. Presión alta, ritmo frenético y mucha posesión de balón. Fueron diez o quince minutos de máxima intensidad, pero las ocasiones no fueron lo peligrosas que hubieran querido. A partir de ese momento, el partido bajo un par de puntos el ritmo, aunque la posesión siguió siendo rojiblanca, a pesar de que las grandes oportunidades fueron blancas.









