El mundo del entretenimiento fue sacudido el viernes 25 de julio de 2025, tras una impactante redada del FBI en una propiedad de Tujunga, California. El inmueble se vincula al polémico pastor Robert Shinn, líder de la Iglesia Shekinah y de la compañía de talentos 7M Films. La operación, que involucró a agentes del FBI, así como al Equipo Táctico de El Monte, derivó en múltiples detenciones, lo que expone la creciente presión legal sobre un grupo tildado de “culto” por exmiembros y observadores.
Las órdenes de arresto que motivaron la redada son de gran alcance, pues abarcan una serie de delitos federales graves. Estos incluyen lavado de dinero, fraude postal, evasión de impuestos, trata de personas y fraude relacionado con la pandemia de COVID-19. Tales cargos señalan una investigación exhaustiva que va más allá de las acusaciones iniciales de manipulación sectaria. El Servicio de Inspección Postal de EEUU confirmó su participación en la investigación, lo que indica la posibilidad de que se presenten cargos adicionales a medida que se recopile la información.
Esta redada no es un evento aislado, sino la culminación de años de preocupación y acusaciones que ganaron notoriedad internacional con el lanzamiento de la docuserie de Netflix de 2024, “Dancing for the Devil: The 7M TikTok Cult” (Bailar para el Diablo: El Culto de TikTok de 7M). La serie puso bajo el microscopio las operaciones de 7M Films, una compañía de gestión de talentos que representaba a influyentes bailarines de TikTok, y su estrecha conexión con la Iglesia Shekinah, fundada y dirigida por Robert Shinn.
¿Qué es la secta 7M de TikTok?
El “Culto de TikTok“, como se le apodó, es el centro de graves acusaciones por parte de exmiembros y familiares. La docuserie destacó cómo Shinn y su iglesia, presuntamente, ejercían un control férreo sobre la vida de los jóvenes bailarines. Las denuncias incluyen la manipulación financiera, la imposición de un aislamiento progresivo de sus seres queridos, así como un adoctrinamiento religioso que los mantenía sumisos. Víctimas como Melanie Lee, quien se unió a la Iglesia Shekinah en su adolescencia y la abandonó años después, relató experiencias de abuso emocional, explotación laboral o un ambiente que, según sus testimonios, se asemejaba al de una secta.
La narrativa predominante es que 7M Films no era simplemente una agencia de talentos, sino una fachada para las operaciones de la Iglesia Shekinah. Allí, el carisma de Shinn y las promesas de éxito en TikTok se utilizaban para retener a los jóvenes. Una vez dentro, se alega que a los miembros se les despojaba gradualmente de su autonomía, pero también sus activos, bajo la justificación de donaciones o compromisos religiosos.








