A Gerson Guerra Meléndez lo encontraron sin vida, tirado junto a su motocicleta, en la aldea Hacienda Grande, Copán Ruinas, y, aunque al principio, todos pensaron que había sido un accidente de tránsito, la verdad es mucho más oscura de lo que aparentaba la escena, a él lo mataron.
En la zona del crimen se encontró el cuerpo del joven que yacía sobre su motocicleta, como si hubiese perdido el control en una curva. Una escena un tanto engañosa que fue desmontada hasta que Medicina Forense llegó al lugar que se descubrió lo impensable, el cuerpo tenía múltiples heridas provocadas por arma de fuego. A Gerson no lo venció la carretera, lo acribillaron.
Una comunidad conmocionada
El hallazgo ha conmocionado a la comunidad, debido a que Gerson era conocido en la zona como un joven trabajador y respetuoso.
Ese día Guerra, salió como cualquier otro día a bordo de su motocicleta, sin imaginar que sería su último viaje.
Nadie escuchó disparos, nadie vio nada, solo la mañana silenciosa de Copán trajo la peor noticia.
“No era un joven problemático, siempre saludaba con respeto. Esto nos ha dejado con miedo. Aquí nunca pasan estas cosas”, dijo un vecino consternado.
Por su parte, la Policía Nacional ha iniciado una investigación para dar con los responsables, pero hasta ahora no hay detenidos ni se ha revelado un posible móvil del crimen.
¿Lo emboscaron? ¿Lo seguían? ¿Fue una venganza? Las preguntas se multiplican, mientras la familia llora en silencio.
Violencia en ascenso
Lamentablemente, la violencia no da tregua en el país, según cifras del Sistema Estadístico Policial en Línea (Sepol), más de 835 personas han sido asesinadas en lo que va del año.
Gerson no era famoso, no tenía enemigos conocidos, no andaba en malos pasos. Solo era un hondureño más, con sueños, con responsabilidades, con una vida por delante.
Y ahora su nombre se suma a una larga lista de víctimas que este país parece olvidar tan rápido como mueren.








