Dos palestinos han muerto este viernes por disparos de fuerzas israelíes durante una nueva incursión militar en la urbe de Nablus, uno de los principales bastiones de la resistencia armada palestina en el norte de Cisjordania ocupada, en medio de una fuerte escalada de tensión del conflicto palestino-israelí en la región.
Un portavoz del servicio de urgencias Media Luna Roja informó de que dos hombres murieron en choques armados que estallaron en la mañana del viernes tras la entrada de tropas israelíes a plena luz del día en la urbe, que hasta hace poco operaron e hicieron arrestos en la ciudad.
Las tropas actuaron en áreas como la ciudad vieja de Nablus, uno de los epicentros de la milicia local palestina de la ciudad, produciendo intercambios de fuego que también dejaron heridos a tres palestinos, según el Ministerio de Sanidad palestino.
Decenas de muertos en 2023
El Ejército israelí ha informado de que sus fuerzas entraron con efectivos del Servicio de Inteligencia Interior (Shin Bet) y Policía Fronteriza para detener a Hiri Shahin y Hamza Makbul, “sospechosos de haber hecho un ataque con disparos contra un coche de policía israelí” en el área de Nablus hace dos días.
“Ambos terroristas murieron tras un intercambio de disparos” con las fuerzas israelíes, que también confiscaron armas, agregó un portavoz militar.
Las operaciones israelíes en la ciudad y localidades colindantes se repiten semanalmente y han dejado decenas de muertos este 2023. A su vez, también aumentaron los ataques palestinos contra colonos y fuerzas de seguridad israelíes en el zona.
Todo ello sucede en pleno pico de violencia tras la operación militar israelí a gran escala de Yenín de esta semana, que se saldó con 12 palestinos y un soldado israelí muerto, mientras que ayer hubo otro ataque cometido por un palestino vinculado al brazo armado del grupo islamista Hamás que dejó a otro militar israelí muerto cerca de una colonia de Kedumim, en el mismo distrito de Nablus.
La reciente incursión israelí sobre el campo de refugiados de Yenín, la de mayor contundencia desde la Segunda Intifada (2000-2005), incluyó un operativo de unos mil soldados y ataques aéreos, algo no visto desde hace dos décadas, lo que muestra un aumento de la tensión del conflicto.
Los duros combates entre milicianos palestinos y tropas israelíes entre las callejuelas de un campo de refugiados densamente poblado dejaron escenas de amplios escombros y devastación, con graves daños materiales y cientos de viviendas destruidas.








