Abrazados por una comunidad que se unió para darles un digno entierro, los tres jóvenes que murieron asfixiados en un centro de migrantes en México ya fueron sepultados.
Luego de velarlos más de 30 horas, las familias de Dikson Arón Córdova, Jesús Adony Alvarado y Edin Josué Umaña los acompañaron al cementerio en compañía de vecinos y amigos de la aldea Nuevo Porvenir y otras 11 comunidades más del sector de La Laguna en Santa Bárbara.
Antes de enterrarlos en la fosa triple elevaron plegarias por sus almas y lanzaron globos al aire, prometiendo no olvidarlos.
El momento fue aprovechado por líderes comunitarios para exigir justicia y que haya responsables por sus muertes, ya que fallecieron encerrados en un centro de detención rectorado por una institución del Gobierno de México.








