De un momento a otro, la vida puede cambiar para cualquiera, no necesariamente debe ser para algo negativo. Es por eso que se dice que el destino es impredecible y así queda demostrado con distintos casos que ocurren en el día a día.
Uno de ellos es el de Sophie Hughes, quien ahora es una modelo de talla grande pero que no siempre fue así. De hecho, su talla de ropa era la de una persona bastante delgada pero todo cambió cuando voluntariamente donó parte de su hígado a su sobrino recién nacido, para salvarle la vida.
La joven de 32 años viajó desde Australia, donde reside, hasta su natal Inglaterra para ayudar al hijo de su hermano. Sin embargo, no sabía los cambios que esto produciría en su propio cuerpo. No sabía que una de las reacciones sería que su cuerpo aumentaría mucho de peso y le costó aceptarlo, pero finalmente le encontró un lado positivo
“Me hizo darme cuenta de que hay mucho más en mí que solo la forma en que me veo y el cuerpo en el que estoy“, dijo Sophie.
“Antes de la operación, los médicos me dijeron que era muy probable que subiera de peso. Pero cuando hablas de salvar la vida de un niño, no escuchas eso porque es irrelevante. No importa“, agregó.
Sin embargo, admitió que le afectó al principio porque no sabía cómo lidiar con ese cambio tan radical. “Fue un gran ajuste mirarme en el espejo. Tenía una cicatriz de siete pulgadas en el estómago y mi imagen corporal estaba en su punto más bajo. Luché por ponerme un bikini y tener confianza en mí misma, lo cual, para ser honesta, no es algo con lo que haya luchado antes”, dijo.
Aunque intentó cambiar la forma de su cuerpo con dietas y ejercicio, nada funcionó. Finalmente la contactó una agencia de modelos de talla grande y ahí descubrió una nueva forma de verse a ella misma.








