“Estaba molesta porque no terminé la escuela y mis hijos me alentaron a volver”, explicó Joyce DeFauw, quien en la década de 1950 entró a estudiar Economía Doméstica, pero dejó sus estudios por amor.
No siempre los planes de vida se desarrollan de la forma que las personas quieren. Hay veces en que las etapas se viven en un orden completamente distinto al que está definido por la sociedad o los estereotipos fijados por las personas.
De eso se puede extraer la famosa frase que dice: “Nunca es tarde para aprender”. Y aunque parezca un cliché, muchas veces es cierto.
Joyce DeFauw puede demostrar eso. Se trata de una anciana de 90 años que se graduó de la universidad después de 71 años de haberse matriculado por primera vez en la carrera de Economía Doméstica.
Según se informó, comenzó a estudiar en la Universidad del Norte de Illinois en 1951, pero tuvo que dejar sus estudios por el amor.
La mujer conoció a quien sería su futuro esposo y no pudo continuar con su carrera por las labores domésticas que aparecieron luego de casarse. “Fui a la escuela durante 3 años y medio, pero decidí irme después de conocerlo“, explicó.
Tras un matrimonio en el que tuvieron tres hijos juntos, Don Freeman falleció y Joyce quedó viuda durante 5 años. Luego de eso conoció a quien sería su segundo esposo, Roy DeFauw, y la familia se agrandó aún más. Ahora tiene 17 nietos y 24 bisnietos.
A pesar de esa larga vida, a Joyce siempre se le quedó clavada esa espina de querer volver a estudiar. “Estaba molesta porque no terminé la escuela y mis hijos me alentaron a volver“, agregó.
Con la ayuda de ellos llamó a la institución educativa, quienes se sorprendieron por haber sido consultados por una estudiante que no había asistido más a la universidad desde la década de 1950.
La universidad la aceptó y Joyce tuvo que asistir a sus clases de manera online, desde una computadora en su casa de retiro. “Fue mi primera computadora. Mis hijos tuvieron que enseñarme a usarla“, explicó.
Uno de sus hijos, Dooley, la configuró para que fuera más fácil de utilizar para su madre. “A veces se frustraba, pero yo le recordaba que todo esto era parte del proceso“, dijo.
Aunque estuvo a punto de dejar las clases varias veces, Joyce logró seguir adelante y llegar hasta el ansiado día de su graduación. “No se rindan. Sé que puede ser difícil, pero todo en la vida tiene sus altibajos“, cerró.








