El Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) confirmó la realización del primer matrimonio igualitario en Cuba tras la aprobación en refrendo de un controvertido Código de Familias que según expertos” no es la ilusión de un mundo soñado, sino reflejo de la realidad del país, incluidas sus imperfecciones”.
“La vida de Alberto y José dio el giro de 180 grados por el que tanto soñaron. Firmaron ante notario la unión oficial en matrimonio, el primero del país que ocurre en la provincia de Granma (este), luego de aprobarse es nuevo Código de las Familias en Cuba”, informó hoy la web oficial Cubadebate, citando al CENESEX.
La publicación agregó que de esa forma la pareja “sella un proceso que ahora les ofrece respaldo legal”. Por su parte, el CENESEX informó que la unión notarial se realizó después de 18 años de relación consensual. “Yo nunca pensé que lo fueran a aprobar aquí pero siempre lo quisimos”, dijo Alberto. Ni Cubadebate ni el CENESEX identificaron plenamente a los integrantes de la pareja.
“La ceremonia aconteció en la vivienda de ambos, matizada por un ambiente familiar, y con la complicidad de decenas de amigos”, puntualizaron las fuentes. El CENESEX es una institución pública cubana dedicada a la educación e investigación de la sexualidad humana que dirige Mariela Castro Espín, una de las hijas del ex presidente cubano, Raúl Castro, y de Vilma Espín (1930-2007), guerrillera en las luchas contra la dictadura de Fulgencio Batista y funda fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas tras el triunfo de la revolución en 1959.
De ahí que expertos y diplomáticos se dieran a la tarea de evaluar el resultado político de la consulta, realizada cuando el país vive la peor crisis económica de los últimos 20 años, sin salida a la vista. En su último parte hace cuatro días, el Consejo Nacional Electoral (CEN) informó que “de una lista actualizada de ocho millones 457 mil 978 electores (mayores de 16 años) ejercieron el derecho al voto seis millones 269 mil 427, para el 74.12 por ciento de asistencia a las urnas”.
La no asistencia a las urnas de 2,1 millones de cubanos representa la participación más baja registrada en la historia comicial del país desde 1959. El CNE agregó que las boletas en blanco representan el 3.22 por ciento y las anuladas el 2.51 por ciento de los electores que votaron. Votaron por el ‘Sí’ tres millones 950 mil 288 electores y por el ‘No’, un millón 959 mil 097 electores. Tras esos resultados, tanto partidarios como contrarios al gobierno se adjudicaron la victoria, estos últimos sumando a los que no participaron y a los que votaron en contra.








