La necesidad del ser humano por verse bello con el pasar de los años es una constante a lo largo de la historia.
Esa obsesión existe desde mucho antes de que la cirugía estética formase parte de nuestras vidas, los que nos precedieron ya habían inventado curiosos artilugios para potenciar lo que se consideraba atractivo en aquellos momentos. Y, como para presumir hay que sufrir, algunos de estos inventos ponían en riesgo la salud o incluso la vida.
Hoy hablaremos de los hoyuelos en las mejillas, conocidos también como “chocoyos”, considerados por algunos como un símbolo de belleza y para otros un defecto. Quienes los tienen los exhiben con orgullo y, quienes no, suspiran por ellos. Así son esas simpáticas marcas que surgen en las mejillas de algunas personas cuando sonríen.
Curiosamente sólo el 20% de la población posee hoyuelos. Y en ele mundo de las celebridades, el 60% de las actrices de Hollywood pueden presumir de esta característica.
La existencia de hoyuelos revela, sin embargo, un defecto. Según publica ‘Noticias 24’, la deformidad de los músculos faciales es la causa de que se formen. Lo más común es que alguno de los músculos de la cara sea más corto de lo normal, por lo que al sonreír y estirarse, se forma una cavidad en el rostro. Ese es, apunta la misma fuente, el motivo de que algunas personas pierdan sus hoyuelos cuando envejecen.
En la antigüedad, se fabricaron algunos productos bastante increíbles que se patentaron, en la mayoría de las ocasiones, hace menos de un siglo, y cuya intención era erradicar o dotar al cuerpo de lo que establecía el canon de la época. A veces, por supuesto, con desastroso resultado.
Aunque eso no pareció a priori un problema para la señora E. Isabella Gilbert cuando en 1936 patentó un dispositivo que servía para ‘fabricarlos’. “Úsalos durante cinco minutos, dos o tres veces al día, mientras te vistes, descansas, lees o escribes. Mírate en el espejo y sonríe. Se acabarán haciendo”.
Según explica Weird Universe, la Asociación Médica Estadounidense tuvo que aclarar pasado un tiempo que el fabricante de hoyuelos ni los hacía ni agrandaba los originales. Afirmó también que el uso prolongado del dispositivo en realidad podía causar cáncer, lo que contribuyó a que muchas de sus usuarias los descartasen por completo.
Y tu que opinas, son un defecto o un símbolo de belleza…??








