Se trata de Bruno Bordon, creador de una ONG que construye casas a personas en estado de vulnerabilidad, quien a través de sus redes sociales reveló su constante lucha contra la discriminación y la homofobia. “Era muy agotador vivir con el hecho de ser lo que era”, contó.
Aunque las personas lleven una vida que a simple vista pueda parecer “exitosa” o sin problemas, hay muchos que sufren por distintas cosas en su intimidad y que tienen traumas que los acompañan desde muchos años.
Uno de esos casos es el del conocido arquitecto brasileño, Bruno Bordon, quien es el fundador de la ONG Construide, que se dedica a construir casas para personas en extrema vulnerabilidad que no pueden cumplir su sueño del hogar propio.

Pero según información de Razoes Para Acreditar, la vida de Bruno no siempre estuvo repleta de éxitos y de reconocimiento por parte de sus pares.
A pesar de ser conocido por las increíbles transformaciones y cambios que ha logrado en la vida de otras personas necesitadas, Bruno recientemente dio a conocer una parte de su vida de la que nunca había hablado: reveló que sufrió durante su adolescencia y juventud por ser homosexual.

“No soy menos amado por Dios por nacer homosexual. Recuerdo cuando tenía 11 años, me veía como un niño. Sabía que era cristiano, sabía lo que mis padres querían de mí, lo que la sociedad quería de mí, lo que la Iglesia quería de mí. Sabía que no iba a ser fácil, porque tendría que ocultarlo“, dijo en un video que subió a sus redes sociales.
Bruno contó que tuvo que vivir gran parte de su vida obviando su orientación sexual por miedo a lo que le dijera su familia y la sociedad en general.

Para el arquitecto el ser homosexual lo veía como algo “pasajero” y que en algún momento iba a dejar de sentirlo. “Viví como si esa no fuera mi realidad (…) Pensaba que me iba a enamorar de una chica, que me iba a casar“, agregó.
Cuando pasó el tiempo Bruno se dio cuenta que era algo más profundo. “Era muy agotador vivir con el hecho de ser lo que era (…) Recuerdo probar muchas cosas como talleres en la Iglesia, servicios de sanidad y liberación, tratando de encontrar pasos prácticos para dejar atrás esta ‘práctica‘”, explicó.

Por más que lo intentó, este profesional supo que no tenía que forzar las cosas y tenía que aceptarse de la forma que fuese.
Con ayuda de terapia comenzó a aceptar sus traumas y a dedicarse de lleno en ayudar a otras personas con sus habilidades para la arquitectura. “Estoy orgulloso de haber llevado todo esto (…) Las personas que me conocen confían en mí por mi carácter, mi generosidad y mi verdad“, agregó.

Ahora Bruno está concentrado en su ONG que ha podido cumplir el sueño de muchas familias. Para él su lucha interna y personal lo ayudó a sacar adelante sus ganas por ser un aporte para su comunidad. “Que a través de nuestras luchas seamos apoyo para otras personas“, finalizó.








