Obtuvo una beca completa para estudiar Ciencias Políticas.
La protagonista de esta magnífica historia es Milagros Costabel, una joven de 19 años originaria de Uruguay que recibió una beca completa en la prestigiosa Universidad de Harvard, gracias a su perseverancia y dedicación académica. Sin embargo, su admirable trayectoria empezó desde su nacimiento, ya que tuvo que enfrentarse a muchas dificultades para sobrevivir desde el primer día.
En una entrevista con el medio BBC Mundo, Milagros relató al respecto: “Nací una tarde de abril casi cuatro meses antes de lo esperado en Colonia del Sacramento, una pequeña ciudad uruguaya. Pesaba 740 gramos, y mi cuerpo, que aún no estaba desarrollado, cabía en una mano. Mi situación era tan precaria que los médicos informaron a mis padres que yo no sobreviviría y que, si lo hacía, probablemente tendría secuelas muy graves. ‘si sobrevive va a ser un milagro’, dijeron. Y como yo aún no tenía nombre, ese fue el que mis padres decidieron ponerme: Milagros”.
La joven continuó su relato mencionando que el mismo día que nació la trasladaron a Montevideo para poder recibir un tratamiento. “Mi padre, que estaba en la ambulancia conmigo, siempre recuerda la cara de los doctores y la realidad de esos momentos en los que todo parecía salir mal. Mi madre, que se recuperaba del parto, se unió a él unos días después junto a mi hermana Chloe y me visitó todos los días. Pasé tres meses en cuidados intensivos, en el delicado borde entre la vida y la muerte. Al final, la dedicación de los doctores tuvo frutos”.
Eventualmente, Milagros fue dada de alta pero al poco tiempo de llegar a su hogar, los médicos le informaron a sus padres que estaba ciega por completo y que no se podía hacer nada en su situación. En la entrevista la joven narró que: “El oxígeno responsable de salvar mi vida fue el que, tras quemar mis retinas, me dejó sin la posibilidad de ver. Esto no detuvo a mis padres en su lucha para que yo fuese una persona independiente. Mi madre aprendió braille, el sistema de lectoescritura que utilizamos las personas ciegas, y ninguna tarea de la casa era demasiado difícil como para que no intentase enseñarme”.

De esta manera, Milagros continuó creciendo y desarrollándose en cada ámbito gracias a su amorosa familia, pero lamentablemente un tiempo después pasó por uno de los acontecimientos más difíciles de su vida: el fallecimiento de su hermana. “Cuando yo tenía 6 años, Chloe falleció a causa de un cáncer cerebral que nos tomó por sorpresa a todos. Nos tocó estar lejos; ella estaba en Argentina por el tratamiento y yo solo podía viajar allí de vez en cuando. Aunque tengo recuerdos difíciles, y es imposible no reconocerlo, hoy la recuerdo con alegría. Fue ella, con sus juegos y sus risas, la que me demostró qué tan lejos podía llegar. Y es en ella en quien pienso cuando las cosas se vuelven difíciles y parece que solo la fuerza que me transmitió puede hacerme ir por más”.
A pesar de las dificultades de haber perdido a Chloe, los padres de Milagros salieron adelante trabajando arduamente para poder ayudar a su hija y poco a poco Milagros continuó viviendo otras experiencias y adquiriendo nuevos conocimientos al cursar la escuela primaria utilizando una máquina de braille para poder hacer sus tareas. Además, durante todo ese tiempo, su mamá siempre le ayudó transcribiendo los escritos en braille a tinta, para que los profesores puedan corregir las tareas.

Un tiempo después, cuando Milagros empezó la escuela secundaria relató que aunque disfrutaba de aprender, pasó algunas dificultades porque sufrió bullying, “era un blanco fácil por mi discapacidad, y se me hacía muy difícil encontrar mi lugar en una clase de 10 personas en la que la mayor parte de los chicos solo estaban enfocados en sí mismos. Pero poco a poco todo fue encajando en su lugar. Cuando nació mi hermano, Luciano, que ahora tiene 9 años, fue uno de los momentos más felices de mi vida. Y los momentos felices no dejaron de llegar. En el liceo me hice un grupo de amigos enorme con los que podía salir y ser yo misma, y sentí, por primera vez, que pertenecía en un lugar”.
Además, Milagros relató que empezó a utilizar una computadora que “tiene un programa que lee todo lo que hay en la pantalla y con el que puedo hacer todo lo que una persona que ve haría con sus ojos”. De esta manera, Milagros desarrolló impresionantes habilidades en la escritura, aprendió inglés de manera autónoma y descubrió su amor por la escritura, la lectura y el periodismo.

Posteriormente, Milagros relató que en el 2019 se graduó de la preparatoria “con una sola meta: irme a estudiar al extranjero. Quería salir de mi zona de confort y demostrarme que era capaz de hacer más cosas de las que se esperaban de mí”. Sin embargo, la joven pasó por varios retos por los rechazos de las instituciones académicas a las que aplicaba y porque la llegada de la pandemia afectó de manera significativa al trabajo de sus padres, quienes tenían un local de comidas enfocado a turistas. Ante esta situación, Milagros se esmeró aún más en su trabajo como escritora para una empresa de publicidad, para poder ayudar con los gastos del hogar.
Durante ese tiempo, Milagros relató que se maravilló por el trabajo periodístico de portales como la BBC y posteriormente decidió enviar ideas sobre posibles artículos a diferentes medios para contar sus propias historias. Aunque al principio la joven no tuvo ninguna respuesta y pensó que “tal vez las historias que se me ocurrían no eran lo suficientemente buenas o que yo, a la hora de contarlas no era la persona indicada. Pero el primer sí lo cambió todo y de pronto me encontré escribiendo para medios reconocidos como Business Insider, Foreign Policy o Euronews, entrevistando a políticos, economistas de renombre y oficiales de las organizaciones internacionales más importantes del mundo”.
En medio de toda esta experiencia, Milagros optó por postular a 20 universidades de Estados Unidos y contó que “Harvard fue, en cierto punto, una aplicación que mandé porque sabía que si no lo hacía me arrepentiría toda mi vida. Lo peor que podía pasar era recibir un no. Cuatro meses después de enviar la postulación, la respuesta llegó. “¡Bienvenida a Harvard!” escuché en mi lector de pantallas al abrir lo que aún no terminaba de creer era la carta de aceptación”.
Finalmente, la joven relató en la entrevista que estudiará Ciencias Políticas, con una opción secundaria en derechos humanos y migraciones. “No tengo claro si me dedicaré en el futuro al periodismo, y aunque no sé qué pasará en mi vida en los próximos años, hoy también me permito soñar. No solo con las cosas que puedo lograr, que aún no me atrevo a delimitar en mi mente, sino con las que pueden cambiar en mi país y en el mundo gracias a mi historia. Porque sigo pensando que mi historia, aunque de éxito, no debería ser una excepción. Y es mi pasión luchar por que todas las personas con discapacidad puedan tener las herramientas para luchar por sus propios sueños y contar sus propias historias”.









