Makaila Ulmer comenzó su exitoso negocio con solo 11 años, vendiendo el refresco en un pequeño puesto que montó en el antejardín de su casa. Hoy distribuye la limonada en más de 2 mil puntos, por 40 estados de Estados Unidos.
El sueño de muchas personas, desde que son pequeños, es ser millonario para así poder darse los lujos de la vida y tener un buen pasar. Makaila Ulmer lo consiguió a punta de esfuerzo y trabajo, y con solo 17 años puede decir que por dinero no sufre, y todo gracias a su bisabuela.

Makaila Ulmer, una joven oriunda de Estados Unidos, con solo 4 años de edad recibió un inesperado regalo: Un libro de recetas de su bisabuela ya fallecida, escrito a mano. En aquel entonces, la niña no le prestó mayor importancia, pues ni siquiera sabía cómo leer. Pero solo unos años más tarde, ese obsequio definiría su futuro sin ella saberlo.
Cuando la chica ya tenía 11, quería encontrar la forma de ganar un poco de dinero. Fue en ese momento que recurrió al libro de su bisabuela, donde encontró una receta de limonada mezclada con linaza, perfecta para el caluroso verano.
Como es común en Estados Unidos, Makaila puso un puesto de venta de limonada al frente de su hogar, para que los transeúntes compraran el refresco que ella misma preparaba con el secreto familiar. Rápidamente, todos los vecinos del sector comenzaron a llegar en masa: ¿La razón? El refresco de la joven era único y especial.

Llegó un minuto en el que Makaila ya no daba abasto por todos los clientes que tenía al día. Fue ahí cuando les consultó a sus padres cómo podía expandirse. La mamá de la chica es experta en marketing, y su progenitor en operaciones logísticas, por lo que no dudaron ni un segundo en ayudar a su hija.

La chica comenzó una venta masiva de limonadas, y su barrio dejó de ser su única clientela, pues ahora todo su estado le compraba la bebida. Su fama fue tal, que fue invitada a un programa de televisión local, en el que un hombre de negocios anonadado por la exitosa joven, le dio 60 mil dólares para invertir. Además, aquel empresario anónimo compró botellas de limonada y se las llevó de obsequio al mismísimo Barack Obama, presidente de la nación en aquella época.
Mikaila bautizó su emprendimiento como “Yo y las abejas limonada”, en honor a su relación con este tipo de insectos, que pasó del miedo al cariño, al igual como ocurrió con su proyecto. Incluso parte de sus ganancias las destina a una fundación dedicada a la preservación del hábitat de las abejas.

Hoy la joven de 17 años es acreedora de una fortuna. Su limonada se vende en más de 2 mil puntos distintos a lo largo de 40 estados de su país. Y todo por la herencia de un pequeño libro lleno de recetas caseras.








