Tener un hijo y criarlo no es una decisión que se pueda tomar a la ligera, ya que conlleva muchas responsabilidades y también cargas emocionales y económicas. Sin embargo, por circunstancias de la vida, hay mujeres que se convierten en madres antes de tiempo y a una edad en que se hace más difícil cuidarlos.
Un ejemplo de esto es Shelley Pitts, una mujer de 47 años que se convirtió en madre siendo adolescente y tuvo que dar en adopción a su hijo, pero años después se reencontró con él.
Según su historia, que fue contada en el medio Kidspot, Shelley quedó embarazada cuando tenía 14 años. Para ella fue muy complicado en ese momento ya que sabía que era demasiado joven para tener un hijo, pero también en su ingenuidad pensó que podía buscar la forma de que nadie se diera cuenta.
“Pronto mi novio Sidney y yo nos vimos obligados a decirles a nuestros respectivos padres sobre el niño. Todos estaban de acuerdo: la mejor decisión era la adopción“, contó ella.
A Shelley la situación le trajo problemas con algunos familiares, quienes la cuestionaron por haber quedado embarazada tan joven. “Ninguno de mis familiares era capaz de estar allí conmigo. Estaba sola, fue surrealista. A las 12.54 del 29 de marzo, mi hijo llegó al mundo.
A pesar de que lo daría en adopción, para ella era fundamental poder sentir a su hijo y abrazarlo por lo menos una vez, antes de que se fuera para siempre de su vida.
Para ella lo importante era que tuviera una mejor vida con otra familia, esa vida que ella no podía darle. “Recuerdo que me avergonzaba como si no tendría derecho a llorar. Estaba entregando a mi hijo. Ciertamente no podía merecer compasión agregó.
Con ese sentimiento fueron pasando los años y Shelley rehizo su vida. Cuando tenía 20 años se casó, tuvo tres hijas y luego se divorció. Pero ella sentía que su primer hijo siempre estaba presente en su mente y en su corazón.
Cuando su hijo iba a cumplir 30 años decidió inscribirse en un sitio de citas para adopciones. Luego de un par de años intentando de esa forma logró obtener una una coincidencia del 81% con una de las personas del sitio y buscó su nombre en Facebook.
“Encontré la foto de un hombre joven con una campera gruesa sacándose una selfie en la nieve. Los ojos que me miraban eran míos. Los labios eran de su padre. Había encontrado a mi hijo“, contó.
Tras un intercambio de mensajes en Facebook ambos se pusieron de acuerdo para reencontrarse después de 33 años. “El primer abrazo fue diferente a cualquier otra cosa que había sentido jamás. Mi corazón se llenó de alegría, mi hijo estaba en casa“, dijo Shelley.
Su hijo, llamado Daniel, se quedó por una semana en su casa en donde pudieron ponerse al día de todas las cosas de su vida. Luego de eso tuvo que volver a continuar con su vida, pero Shelley dijo que el contacto no se romperá jamás. “Esos días estuvieron llenos de familia, comida y todo el amor que podíamos darle”.








