El hecho ocurrió en el Santuario De Nuestra Señora De Belencito en Nobsa (Colombia), donde el can aprovechó que los sacerdotes estaban distraídos para llevarse la hogaza que habían dejado sobre una mesa al lado del altar, logrando así su objetivo de comer.
Los animales no suelen estar permitidos en cualquier sitio. Hay lugares donde el silencio y el respeto son fundamentales como los templos, por eso es común ver que en las iglesias está prohibido su ingreso, aunque hay otras a las que no les importa esto y les abren las puertas de la misma manera que a sus fieles.
Como las criaturas no saben leer, entonces en cierto modo tienen mayor libertad a la hora de decidir si quieren asistir o no, sobre todo si hay hambre de por medio.
Tal fue el caso de un perrito callejero en el municipio de Nobsa (Colombia) que no tuvo ningún problema a la hora de entrar al Santuario De Nuestra Señora De Belencito porque casi nadie se dio cuenta de su presencia, por eso aprovechó la ocasión de cometer el “crimen perfecto”.
Los sacerdotes que estaban a cargo de la misa se encontraban ocupados en el altar de la iglesia, mientras que al mismo tiempo los músicos cantaban una canción.
Ya que todos estaban tan pendientes de sus asuntos, el astuto perrito aprovechó la oportunidad caminar hacia la mesa que estaba al lado del altar porque había olfateado algo interesante.
Buscaba el origen del sabroso aroma hasta que llegó a la mesa, y sin pensarlo dos veces se paró sobre sus patas traseras y tomó el pan que había encima con su hocico. A pesar de que el mueble sonó cuando lo hizo, los sacerdotes no se dieron cuenta de esto.
Una vez que tenía asegurada la comida en su hocico, se dio vuelta y se fue tranquilamente.








