La guerra en Ucrania y las sanciones de Occidente a Rusia han trastornado la dinámica de las exportaciones e importaciones de combustibles fósiles globales, debido a que Rusia es el tercer productor de petróleo del mundo.
La crisis de Ucrania ha llevado a Occidente a reconsiderar su dependencia energética de Rusia, dicen los analistas.
Desde el punto de vista ruso, la dependencia de Europa en Moscú impediría que interviniera en el ataque a Ucrania.
Sin embargo el 22 de febrero, dos días antes de la invasión, Alemania suspendió el proyecto Nord Stream 2, un gasoducto de 11.000 millones de dólares por el Mar Báltico concebido para duplicar el flujo de gas ruso que llegaba a Alemania.
Las grandes compañías petroleras anunciaron su salida del mercado ruso: BP el 27 de febrero, Exxon el 1 de marzo y Shell el 8 de marzo.
A medida que las restricciones al comercio de energía con Rusia se van haciendo populares en Estados Unidos y Europa, de acuerdo con CNN, Moscú se enfrenta al desafío de desviar su petróleo y gas natural a otros mercados como China y la India.
Los analistas dijeron al servicio en mandarín de la Voz de América que la transición de la Unión Europea a la energía renovable continuará disminuyendo la influencia energética de Rusia a corto plazo, y que Estados Unidos incrementará la producción doméstica y quizás reciba envíos de fuentes externas menos amistosas.
Rusia es el tercer productor de petróleo del mundo detrás de Estados Unidos y Arabia Saudita, y su gas natural y su petróleo comprenden alrededor del 40% y 25% de las importaciones de los 27 países de la Unión Europea, respectivamente.
Europa necesita acelerar la promoción de las tecnologías de energía limpia y reducir su dependencia del petróleo, el carbón y el gas natural de Rusia, dijo la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen.
“Simplemente no podemos depender de un distribuidor que explícitamente nos amenaza”, dijo el 8 de marzo, cuando la comisión reveló el proyecto REPowerEU, un plan que incluye a la energía renovable.
Sin embargo, los expertos señalan que construir la infraestructura de energía renovable toma tiempo y que países europeos como Italia y Alemania también dependen mucho del gas natural importado para hacer la transición de combustibles fósiles a la energía eólica, solar y otras.
Henry Lee, director del Programa de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Universidad de Harvard, dijo a la VOA que aunque reducir la dependencia de Rusia es consistentes con las metas de la UE a largo plazo, de inmediato será muy dolorosa.
“Si Europa reduce el gas ruso y abre sus estaciones de gas natural licuado a casi el 100 % de capacidad, todavía enfrentará una escasez de 15-20% el próximo invierno”, y eso incluso si la UE usa todo el gas almacenado actualmente y reduce el consumo en un 15%.
“A la larga, de tres a cinco años, habrá mayores opciones”, agregó.
Duncan Wood, director interino del Programa Global Europe del Wilson Center, un centro de estudios en Washington, opina que la influencia política de Rusia disminuirá significativamente a medida que avancen los planes europeos reducir su consumo de carbón.
“Nord Stream 2 siempre iba a ser el punto mayor del poder energético de Rusia sobre Europa, pero (el presidente ruso Vladimir) Putin aceleró el desplome con sus acciones en Ucrania”, dijo Wood a la VOA.
Estados Unidos, en contraste, es mucho menos dependiente de la energía rusa, con alrededor del 3% de sus importaciones de petróleo y ninguna de gas natural.
“Estados Unidos tiene bastante gas, de modo que los precios pudieran subir ligeramente, pero mucho menos que en Europa”, dijo Lee. Los precios del gas natural no han fluctuado mucho desde la invasión de Rusia a Ucrania, según la Administración de Información de Energía de EE. UU.
El petróleo, sin embargo, es una materia prima de comercio global, de modo que Estados Unidos sufrirá los mismos aumentos que el Europa.








