Cientos de policías se desplegaron ante manifestantes que se negaban a despejar las calles del centro de Ottawa, a pesar de las numerosas advertencias y la proclamación del estado de emergencia contra una movilización que llegó a ser replicada en otros países.
Los policías rodearon la zona de la manifestación y estrechaban lentamente el cerco sobre los manifestantes pero aún no habían llegado hasta la avenida principal, que corre a lo largo de la sede del parlamento.
Varios manifestantes fueron detenidos, la mayor parte de ellos sin oponer resistencia.
Las autoridades continúan advirtiendo a los manifestantes que deben abandonar las calles, si no quieren ser detenidos.
En algunas arterias de la capital recubiertas de nieve recién caída, fueron remolcados los primeros vehículos.
La Policía reiteró en su cuenta de Twitter la exhortación a los manifestantes:
“Deben irse. Debe cesar toda actividad ilegal e inmediatamente deben retirar sus vehículos y/o propiedades de todos los sitios de protesta ilegal. Cualquiera que se encuentre en el lugar de una protesta ilegal puede ser arrestado”.
Uno de los líderes del movimiento, el militante de extrema derecha Pat King, fue arrestado al comienzo de la tarde del viernes, mientras abandonaba la ciudad. Su detención fue transmitida en directo en Facebook.
Otros dos dirigentes fueron detenidos en la noche del jueves y debían ser presentados ante la justicia el viernes.
Tamara Lich, líder del llamado ‘Convoy de la Libertad, está acusada de haber incitado a delinquir.
En cuanto a Christopher Barber, está acusado del mismo delito, así como de haber incitado a desobedecer una orden judicial y entorpecer la labor de la Policía.
Algunos manifestantes juraron antes de la intervención policial que aguantarían hasta el final.








