De brazos caídos se encuentran los guardias de una empresa de seguridad privada que presta los servicios en el Hospital Juan Manuel Gálvez de Gracias en Lempira.
Los celadores se quejan porque les deben sus salarios, el que a diario se ganan cubriendo sus turnos y cumpliendo con las responsabilidades que les corresponden.
Además han logrado establecer que la compañía ya ha recibido el pago mensual de parte de la institución sin embargo a ellos no les cancelen.








