Francia se mantienen en alerta por la oleada de disturbios que se están produciendo en distintos puntos del país desde hace una semana en protesta por el asesinato de Nahel, un joven de 17 años que fue disparado por la Policía.
Al refuerzo de la seguridad con cientos de policías en las calles y las cientos de personas que ya se encuentran en la cárcel por los desórdenes públicos, se suma que los alcaldes, concejales y otros cargos electos, objeto de un creciente número de agresiones, van a tener un dispositivo de protección jurídica y policial al que el Gobierno dotará con una partida de cinco millones de euros.
La ministra de Administraciones Territoriales, Dominique Faure, presentó este viernes una docena de medidas, la primera una protección jurídica cuando quieran denunciar a las personas que les agreden o les acosan, con una cobertura automática que irá acompañada de un aumento del reembolso de los gastos de procedimiento.
Pirotecnia para la violencia urbana
Por otro lado, la Policía francesa confiscó 2,7 toneladas de pirotecnia que podrían haberse utilizado contra las fuerzas de seguridad en los disturbios nocturnos que se repiten en el país.
El material fue interceptado en un camión durante un control de cargamento de la Dirección Regional del Medioambiente, Distribución y Alojamiento (DREAL) en el municipio de Guichen (noroeste) el pasado miércoles.
Según el fiscal de Rennes, Phillipe Astruc, el material podría haber sido «utilizado contra las fuerzas del orden en el contexto de violencia urbana reciente» o de forma temeraria durante las celebraciones de la fiesta nacional del próximo 14 de julio.

