Michael de Souza estuvo 6 años en las fuerzas armadas pero con la pandemia del COVID se dio cuenta que lo que de verdad lo movía era la estética y la belleza. Ahora tiene un salón junto a Gessica Coelho con el que mantienen a su familia.
Siempre existen prejuicios que condicionan la opinión que tienen las personas de ciertos trabajos. Y es que es normal que a veces la gente sienta que a veces sus empleos o las cosas a las que se dedican día a día definan su persona.
Un ejemplo de esto son los militares, quienes son vistos históricamente como figuras de “poder” y de un trato duro y estricto para con la sociedad. Sin embargo, hay veces que quienes forman parte de las fuerzas armadas tienen otros planes en mente una vez que se jubilan.

Hay que recordar que quienes ejercen esta carrera jubilan a una corta edad y luego pueden vivir con una pensión estatal. Distinto, por ejemplo, a las personas de cualquier otro empleo que deben esperar hasta los 60 o 65 años.
El caso de Michael de Souza se diferencia de muchos de sus compañeros de fuerzas armadas. Esto porque después de 6 años siendo militar decidió retirarse y construir una sociedad con su esposa, Gessica Coelho, enfocada en la estética y la belleza en Río de Janeiro, Brasil.

Según información de Razoes Para Acreditar, Michael tuvo que quedarse en casa durante la pandemia de COVID-10 en 2020, por lo que estuvo más en contacto con el trabajo de su esposa y decidía ayudarla siempre que podía.
Él mismo contó que estaba dispuesto a hacer lo que fuera, como reservar clientes, limpiar el salón o preparar café.

Pero con el pasar del tiempo, y mientras Michael continuaba con su servicio en el ejército, se interesó más por el salón de belleza de Gessica y el rubro de la estética. Fue así que decidió dejar los entrenamientos, las armas y los ejercicios militares, para practicar con los esmaltes de uñas y algodones.
El punto de inflexión llegó luego de dos años. Michael tenía que dar un examen que podía dejarlo otros dos años en el ejército, pero decidió no rendirlo y renunciar.

Su esposa también lo ayudó con ciertos conocimientos y lo animó a que se centrara de lleno en su nuevo oficio. Por su parte, Michael no se arrepiente de su decisión, ya que ahora al negocio familiar le está yendo muy bien y Michael siente que está en el lugar correcto.

