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Sidney Poitier muere a los 94, primer Afro-americano en ganar el Oscar por actuación

Sidney Poitier ha fallecido este viernes a los 94 años, según ha confirmado el ministro de Asuntos Exteriores de Bahamas. Era uno de esos hombres que trascendía las categorías para convertirse en leyenda. Su sólida carrera interpretativa en el cine, donde destacó sobre todo dando vida a hombres íntegros y honrados, rompiendo barreras raciales en el cine en la época de la segregación, alcanzó su cénit cuando se convirtió en el primer afroamericanó en recibir el Óscar al mejor actor. Lo logró en 1963 por su papel en Los lirios del valle, película de Ralph Nelson en la que interpretaba a un trabajador itinerante que ayudaba a cinco monjas en una situación precaria. Sin embargo, Poitier destacó en otros campos en el séptimo arte como la dirección, la producción o la escritura, fue una importante figura de la lucha por los derechos civiles en EE.UU. en los años 60 e incluso ejerció de diplomático en sus últimos días de vida. La causa de la muerte del legendario actor todavía no ha trascendido.

Nació en 1927 en Miami por pura casualidad, ya que se adelantó dos meses a la fecha prevista, lo que le otorgaría la nacionalidad estadounidense. Su padres eran de procedencia bahameña y se dedicaban al negocio de la agricultura. Tuvo una infancia dura tanto en Bahamas como en EE.UU., a donde marchó para vivir con uno de sus  hermanos (era el pequeño de siete) y ayudar así a mantener a su familia trabajando de lo que surgiera. En 1943 mintió sobre su edad para ingresar en el cuerpo médico del Ejército, siendo asignado a un hospital de Nueva York para trabajar con pacientes psiquiátricos.

Acabado el servicio, trabajó como friegaplatos hasta que se presentó a un casting para el American Negro Theatre y fue elegido para el papel. No tuvo unos inicios fáciles, pero con tesón y mucho esfuerzo consiguió ir afianzando una carrera que, primero, le llevó a Broadway y, más tarde, a Hollywood. Debutó en el cine nada menos que con Joseph L. Mankiewicz en Un rayo de luz en 1950 y su gran desempeño hizo que pronto acaparara los papeles más importantes para los actores negros. En 1958 recibiría su primera nominación al Óscar por Fugitivos, filme de Stanley Kramer en el que interpretaba a un hombre que huye de la cárcel encadenado a otro delincuente (Tony Curtis) mientras la tensión racial crece entre ambos.https://buy.tinypass.com/checkout/template/cacheableShow?aid=HEQTYbTpKq&templateId=OTWW0XYQRZP9&templateVariantId=OTVV17G28BF0G&gaClientId=1326731625.1641574634&offerId=fakeOfferId&experienceId=EX45RE0NQC9S&iframeId=offer_9eff9631f9f4e27f543a-0&displayMode=inline&pianoIdUrl=https%3A%2F%2Fsocial.elespanol.com%2Fid%2F&widget=template&url=https%3A%2F%2Fwww.elespanol.com

Siguió trabajando con directores de la talla de Raoul Walsh (La esclava libre, 1957), Otto Preminger (Porgy and Bess, 1959), Martin Ritt (Un día volveré, 1961), hasta que el Óscar por Los lirios del valle le catapultó al estrellato. Su gran año sería 1965, cuando estrenó tres de sus películas más recordadas: Rebelión en las aulas, de James Clavell, en la que interpreta a un profesor que tiene que lidiar con un grupo de conflictivos estudiantes en una escuela de la periferia de Londres; Adivina quién viene esta noche, de Stanley Kramer, con el propio director interpretando al padre de la novia del personaje de Poitier, que a pesar de sus ideas liberales le cuesta lidiar con el color de piel de su futuro yerno; y En el calor de la noche, de Norman Jewinson, ganadora del Óscar a la mejor película, un filme que aborda el tema del racismo de manera frontal a partir de una intriga criminal.

De alguna manera, el éxito de Poitier hizo que acabará encasillado en papeles donde representaba a un hombre afroamericano idealizado, sin ninguna tara en su moral o en su personalidad, un personaje estereotipado que pudo servir de ejemplo en los años 60 pero que fue perdiendo interés con el paso de las décadas, lo que le hizo quedar relegado al cine de género, en especial al thriller. En los años 70 intentaría reflotar su carrera ejerciendo de director en cinco películas pero con poco éxito: Buck y el farsante, Un cálido diciembre, Sucedió un sábado, Dos tramposos con suerte y De profesión, estafadores.

Además de ganar el Óscar al mejor actor, Poitier también recibió en 2001 el Óscar Honorífico, justo el año en el que Denzel Washington también fue premiado por su papel en Training Day, aprovechando la ocasión para dedicarle el galardón al hombre que le abrió tantas puertas a los afroamericanos en Hollywood. En abril de 1997, Poitier fue designado embajador de Bahamas en Japón, puesto que desempeñó hasta 2007, mientras que entre 2002 y 2007 ejerció como embajador del mismo país en la UNESCO.

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