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Descubren extraños y frágiles ‘exoplanetas con cáscara de huevo’ que podrían orbitar estrellas ajenas

Varios extraños ‘planetas con cáscara de huevo’ fueron detectados entre la rica variedad de posibles exoplanetas (planetas fuera de nuestro sistema solar), revelaron la semana pasada en un comunicado científicos de la Universidad Washington en San Luis. Los investigadores detallaron que estos mundos rocosos tienen una capa exterior ultrafina y frágil y es poco probable que contengan placas tectónicas, lo que plantea dudas sobre su habitabilidad.

Según explicó Paul Byrne, geólogo planetario y primer autor de un reciente estudio publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Planets, es posible que ya se conozcan al menos tres de estos planetas, que fueron localizados durante estudios astronómicos anteriores. Señaló que los científicos podrían utilizar los telescopios espaciales previstos y futuros para examinar estos exoplanetas con mayor detalle y confirmar sus características geológicas.

“Saber si existe la posibilidad de que haya tectónica de placas es algo realmente importante para conocer un mundo, porque la tectónica de placas puede ser necesaria para que un gran planeta rocoso sea habitable”, afirmó Byrne. “Por tanto, es especialmente importante cuando hablamos de buscar mundos similares a la Tierra alrededor de otras estrellas y cuando caracterizamos la habitabilidad planetaria en general”, agregó.

¿Cómo son los ‘exoplanetas con cáscara de huevo’?

Dado que aún no se pueden distinguir los detalles de la superficie de los exoplanetas, los astrónomos utilizan simulaciones y modelizaciones para intentar explorar la posible gama de mundos que podría haber más allá del sistema solar. Existen ciertas características que influyen en la formación de los exoplanetas, como el tamaño, la antigüedad, la composición, la temperatura interna y la distancia a la estrella anfitriona; variando estas características en un modelo, los científicos planetarios pueden obtener una serie de posibles morfologías de planetas.

Byrne y su equipo querían saber cuáles de estos parámetros desempeñan un papel en la determinación del grosor de la litosfera de un exoplaneta, lo que puede revelar un conjunto de otras características, ya que el grosor de la litosfera determina que esta pueda o no soportar cadenas montañosas, o si es lo suficientemente flexible como para soportar la subducción tectónica, donde el borde de una placa se dobla y se desliza por debajo de otra. 

De acuerdo con los investigadores, una de las principales características que pensaron que haría habitable a un exoplaneta es que ese mundo sea rocoso, como la Tierra, Marte o Venus. Así que comenzaron con un mundo genérico, rocoso y del tamaño de nuestro planeta. A partir de ahí, ejecutaron miles de modelos, ajustando los parámetros y analizando los resultados. Estos resultados revelaron cómo podría formarse un ‘exoplaneta con cáscara de huevo’. 

La temperatura de la superficie es el factor dominante que gobierna el grosor de la capa frágil: los planetas más pequeños y antiguos suelen tener litosferas frágiles gruesas, parecidas a las de Mercurio y Marte, mientras que los planetas más grandes y jóvenes tienen litosferas frágiles más delgadas que pueden ser comparables a las tierras bajas de Venus”, escribieron en su artículo. “Pero ciertas combinaciones de estos parámetros dan lugar a mundos con capas frágiles excesivamente finas. Predecimos que tales cuerpos tienen una topografía poco elevada y un ciclo de volatilidad y meteorización limitados”, añadieron.

El equipo determinó que estos exoplanetas se parecen a las tierras bajas de Venus. La temperatura media de la superficie de Venus es de unos 471 grados Celsius. Estas temperaturas significan que, en partes como las tierras bajas, la litosfera venusiana es muy delgada, lo que da lugar a un terreno plano y más o menos sin rasgos. Los ‘exoplanetas con cáscara de huevo’ deberían ser supertierras muy jóvenes, con elementos radiogénicos que calientan el planeta desde dentro, que están cerca de sus estrellas o que tienen un efecto invernadero desbocado, como Venus, detallaron.

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