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El Atlético de Madrid golea al Betis bajo una noche tormentosa

El Atlético de Madrid venció 3-0 al Real Betis en duelo de la jornada 12 de LaLiga. Andrés Guardado fue el único mexicano en ser parte de un once inicial en el campo, mientras que Diego Lainez se quedó en la banca de los verdiblancos. Por su parte, Héctor Herrera ingresó en los seis minutos finales por los colchoneros.

Ni siquiera el diluvio pudo aguar la fiesta del Atlético, que se obsequió con el partido más plácido del ejercicio justo cuando amenazaba tormenta. Ya perdonarán ustedes las metáforas meteorológicas, pero es que fue tremendo lo del Metropolitano, ni se sabe los litros por metro cuadrado. Se caló hasta los huesos el campeón, en todo caso, completando una tarde notable en la que ni siquiera necesitó la presencia de su entrenador al borde del terreno de juego: andaba Simeone sancionado, así que Vivas ya puede presumir de una goleada. Pellegrini por su parte andará lamentando el descanso ofrecido a Fekir, se supone que con un ojo puesto en el derbi. Sin el francés le cayó la mundial.

No se había jugado un minuto y ya se empleaba Oblak a disparo de un Carvalho que se adueñaba del partido en el arranque, así que resultaba incluso lícito sospechar que podía tratarse de otro de esos partidos en los que el Atlético se presenta tarde. Nada más lejos de la realidad. Fue la última noticia que hubo del meta local en todo el primer acto, más allá de que a veces tuviera que asociarse con sus centrales para sacar la pelota jugada. El equipo rojiblanco, a lo que íbamos, se hizo con el timón del encuentro enseguida, en cuanto Bravo tuvo que achicar ante un Griezmann asistido por Carrasco y demasiado escorado. Fue el toque de corneta.

Se sucedieron las ocasiones a partir de ahí, con transiciones desarrolladas a partir del buen trato a la pelota. Amenazó Correa con una comba desviada por un suspiro, amenazó De Paul con un disparo frontal pero flojo y amenazó sobre todo Griezmann, buscando la escuadra para completar una contra y obligando a que el portero visitante volara. Consta también en tal aluvión una plantilla de William dentro del área que no fue castigada por Alberola: la tecnología no había dicho ahí esta boca es mía, vaya usted a sabesr. Del Betis apenas había noticias, pertrechado a la fuerza, sin capacidad para salir de las casillas de atrás. Desnaturalizado en fin, para lo que venía exhibiendo.

Hasta que sucedió lo que sospechaba buena parte del personal verdiblanco: que Carrasco se hiciera un llavero con Montoya por el carril izquierdo del ataque del Atlético. Fue una acción vertical limpiada por Correa para que el belga amagara con salir hacia un lado justo antes de salir hacia el otro y pegarla de zurda, bien por él, pero a la que el lateral apenas puso oposición. Aún buscaría Hermoso el segundo a la salida de un córner, y es que estaba sucediendo algo verdaderamente notable, que diría el otro: el campeón, tanto tiempo después, volvía a crear peligro desde la esquina. El encargado de ponerlas era Correa, conste en acta. El tramo final del primer acto fue pelín sosainas, quizás porque el ritmo anterior era insostenible, quizás porque el Betis no se decidía aún a tirarse con todo.

Sentó bien el entreacto, por lo que se ve: unos y otros reaparecieron en escena como si la segunda parte apenas fuera a durar diez minutos: avisó Suárez de cabeza, se asociaron Tello y Ruibal en el otro lado (Pellegrini había cambiado a sus bandas), se anuló a Hermoso el segundo local por uno de esos fueras de juego que requiere un acto de fe, Willian José estuvo a punto de empatar asistido por Álex Moreno… para entonces el verbo llover, por quedarse corto, no hacía justicia a lo que estaba cayendo sobre Madrid. Y en éstas apareció Suárez por fin, aunque fuera para topar con Bravo tras una delicia de Griezmann.

Que fue esta vez el que botó el córner provocado en la acción relatada. Fue uno de los pocos que no remató el Atlético… porque lo remató el propio Betis para hacer el segundo local. Pezzella concretamente, girando el cuerpo de una forma extrañísima. Lo de verse con dos goles de ventaja apenas lo había gozado la tropa rojiblanca frente al Barcelona, lo de verse con tres era inédito este curso… hasta que Joao Félix de refresco agradeció un pase de Carrasco para plantarse en el mano a mano. Entre ambas dianas había agotado su carrusel de cambios Pellegrini, pero tanto le dio. El Betis, como quien oye llover.

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