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“El juego del calamar”: final explicado y teorías sobre el final de la alucinante serie

Si estás leyendo esto, lo más probable es que hayas terminado de ver “El juego del calamar” y como es de esperarse, debes estar con la adrenalina a full y miles de interrogantes encima. Por eso, lo que leerás a continuación intentará desentramar en algo ese final de la serie surcoreana que por estos días no se mueve del lugar número 1 de Netflix y que todos comentan.

Antes que nada, resumamos el argumento de la serie. 456 participantes sumidos en la miseria y desesperación económica son tentados a participar de un sanguinario juego. El que gane se llevará consigo 45 600 millones de wones y el que pierda morirá en el intento de una manera nada agradable. Cabe destacar que la competencia en mención está basada en juegos infantiles tradicionales coreanos como “Luz roja, luz verde”, las canicas y el mismo “Juego del calamar”.

A lo largo de nueve capítulos vemos cómo la desesperación, la ambición pero también la humanidad van revelándose en varios de los participantes, en especial en Lee Jung-jae (Seong Gi-Hun), un hombre de cuarenta y pico de años adicto al juego, sin trabajo y mantenido de su anciana madre.

Presionado por deudas y críticas de todos sus conocidos, es Lee Jung-jae se verá contra la espada y la pared cuando su madre caiga muy enferma y necesite de él más que nunca y su hija esté por partir a Estados Unidos con su madre y su padrastro. Por lo que aceptar ser parte del despiadado juego será su única salvación.

Así como Lee Jung-jaeotros personajes principales como Sang Woo (Park Hae Soo), Kang Sae-Byeok (Jung Ho), Ali (Tripathi Anupam) entre otros, decidirán ser parte de este juego a pesar de todo.

Aclarado este punto, vamos a comentar el final de la historia, el real motivo por el que estamos aquí.

Superado el quinto juego llamado “Puente de cristal” (capítulo 7) los tres finalistas que quedan son Lee Jung-jae, Sang Woo y Kang Sae-Byeok. Sin embargo, esta última está muy mal herida tras ser atravesada por un trozo de vidrio. Lee se da cuenta de eso y tras una charla emotiva con la joven, esta le pide que se haga cargo de su hermano de 10 años en caso no salga con vida del juego. Sin pensar en eso, Lee pide ayuda para su compañera a los organizadores pero cuando gira se topa con que esta ha sido asesinada por Sang Woo.

Lee le reclama a Sang Woo por lo que ha hecho pero es en vano. Todo indica que la vieja amistad que los unió alguna vez ya no existe y que para Sang Woo solo importa ganar ese dinero aunque eso signifique eliminar a su ex mejor amigo.

Iniciamos “Un día de suerte”, el capítulo 9 con los 418 y 456 como finalistas y el juego elegido es el del calamar. Las reglas son las siguientes: 1. el atacante deberá ingresar al dibujo del calamar, superar a la defensa y golpear la cabeza del calamar con el pie. 2. El defensor debe empujar al atacante fuera del dibujo para ganar. 3. Si se da una situación donde alguno de ustedes no pueda seguir jugando, el último que quede de pie, gana.

El juego comienza pero parece pasar a segundo plano cuando Lee Jung-jae le vuelve a reclamar a Sang Woo la muerte de Kang Sae-Byeok con una impotencia que desemboca en la violenta pelea de ambos bajo la lluvia. Sang Woo parece vencer pero Seong Gi-Hun sabe darle vuelta a la situación y termina golpeando muy fuerte a su ex amigo. Cuando está a punto de acabar con él, finalmente no lo hace y amparado por la tercera cláusula del contrato que firmaron, renuncia al premio a pesar de que está a paso de lograrlo.

“Si renunciamos los dos, podemos irnos a casa”, le dice Seong a Sang Woo pero este decide acabar con su propia vida no sin antes pedirle perdón y encargarle que cuide de su madre. Con la muerte de Sang Woo, Lee es declarado ganador.

Horas después, dentro de una limosina el líder del juego (sin revelar su identidad) le dice a Lee que él y todos los muertos que quedaron atrás son como caballos en una carrera para ellos.

“¿Dime quién eres?”, pregunta Lee Jung-jae quien es arrojado en la calle con una tarjeta de crédito en la boca. Al despertar, va a un cajero y se da cuenta de que los 45 600 millones de wones están en su cuenta. Sin embargo, solo retira 10 mil wones, el monto que siempre solía pedir prestado a medio mundo.

De regreso en su barrio, Lee se encuentra en el camino con la madre de Sang Woo pero es incapaz de verla a la cara después de lo vivido con su hijo. Luego va en busca de su propia madre pero cuando llega a casa, se da con la triste noticia que la anciana está muerta. La abraza, la llora y después pasa un año tras el cual vemos a un Lee muy cambiado. Lejos de disfrutar del dinero que tiene, sabemos que no ha tocado un solo won y que al contrario, sigue pidiendo prestado a la gente.

Es en medio de esta situación de depresión y abandono profundo en la que se encuentra, Seong, a través de una vendedora de rosas, se topará con la famosa tarjeta del juego, la cual lo invita a ir a un hotel a determinada hora.

Cuando llega a la cita, se da con la sorpresa que es Il-nam (Oh Yeong-su) en una cama, a punto de morir. Decidido a saber la verdad, el anciano le promete que lo hará si es que en 10 minutos alguien ayuda a un mendigo que ve desde su ventana “morirse de frío y hambre” en medio de la calle. En medio de esa charla, el viejo le hace saber a Lee que él está detrás del juego así como varios hombres ricos que aburridos de su vida de riquezas perdieron el interés por la vida y decidieron crear ese juego para “divertirse”.

Superados los 10 minutos, una mujer llega con la policía a darle ayuda al mendigo y cuando Seong Gi-Hun se lo quiere hacer saber al anciano, este ya está muerto.

Con este mensaje de esperanza en los seres humanos que el viejo ya había perdido, Seong Gi-Hun toma adopta una nueva actitud de vida y al día siguiente, con un look totalmente cambiado, va en busca del hermano de Kang Sae-Byeok, tal y como se lo prometió.

Después, va a buscar a la madre de Sang Woo y le encarga al menor durante el viaje que hará a Estados Unidos para ver a su hija, no sin antes dejarle una maleta con la mitad del premio que ganó. “Es lo que le debía a Sang Woo”, lee la mujer en la carta pegada sobre el dinero.

Una vez en el metro, en dirección al aeropuerto, Lee está hablando con su hija del regalo que le dará cuando llegué a Estados Unidos. Sin embargo, algo cambiará los planes del protagonista: la presencia del hombre que le ofreció por primera vez ser parte del juego del calamar haciendo lo mismo con otro individuo. Dispuesto a evitar que reclute a más gente, va en su búsqueda pero ya no lo encuentra.

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