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El remo uruguayo se lleva un diploma olímpico con sabor a medalla

La pareja formada por Bruno Cetraro y Felipe Kluver culminó el jueves una actuación histórica para el remo uruguayo con un diploma olímpico en el deporte que más medallas ha dado a este país.

Cetraro, de 23 años, y Kluver, de 21, ocuparon el sexto y último lugar de la prueba de doble scull ligero masculino, pero el gran objetivo de competir en una final ya estaba conseguido.

“Se dejó todo en la cancha contra los mejores del mundo, y eso es de lo que se trata”, dijo a la AFP Bruno Cetraro, quien ha combinado su preparación en el remo con su trabajo en un hospital.

Cetraro y Kluver, que solo llevan remando juntos un año y medio, se habían colado en la final en una competencia en que tuvieron que sobrevivir a un repechaje.

“En 2020 éramos dos desconocidos y ahora somos hermanos con un mismo sueño”, afirmó Cetraro, que tuvo que atender a la prensa en solitario ya que Kluver debía pasar el control antidopaje.

En semifinales dieron la gran sorpresa al quedar segundos tras Alemania y garantizar su presencia entre las seis mejores parejas del mundo.

La gesta hizo vibrar a este país de 3,5 millones de habitantes que no alcanza una medalla olímpica desde la plata de Milton Wynants en el ciclismo de Sídney-2000.

En la última competencia en el Canal Sea Forest, los uruguayos no pudieron aguantar el ritmo de sus competidores y concluyeron con una marca de 6:24.21, a 17.78 de los ganadores, los irlandeses Fintan McCarthy y Paul O’Donovan (6:06.43).

La medalla de plata se la quedaron los alemanes Jonathan Rommelmann y Jason Osborne (6:07.29) y el bronce los italianos Stefano Oppo y Pietro Ruta (6:14.30).

“Se dejó todo en la cancha contra los mejores del mundo, y eso es de lo que se trata”, dijo Cetraro. “Dejamos el alma en cada remada”.

Aunque tiene una medalla de oro de los Panamericanos de 2019 en el equipo de cuatro, Cetraro asegura que su presencia en la final sorprendió incluso dentro del remo uruguayo.

“Esto es el comienzo de algo muy grande. ¿Quién iba a pensar que estaríamos después de tanto tiempo en una final?”, se preguntó.

Este deporte ha dado cuatro medallas al país suramericano pero la última de ellas se remonta a Helsinki-1952, con el bronce de Miguel Seijas y Juan Antonio Rodríguez.

– Del fútbol al remo –

El trepidante paso de la pareja por Tokio-2020 no solo fue seguido con emoción en Uruguay sino incluso en la República Democrática del Congo, donde el padre de Cetraro se encuentra destinado como parte de la fuerza aérea uruguaya y ha tenido que conectarse al remo olímpico en las madrugadas.

Tras quedar fascinado por este deporte viendo los Juegos de Pekín-2008, el padre de Cetraro lo comenzó a llevar con 10 años a practicar al club de remo de Montevideo.

“Al principio lo hacía por complacerle pero después me enganché”, recuerda.

Durante esos años Cetraro jugaba también al fútbol, el deporte más popular del país, como defensa central.

“Me llamaban ‘El Carnicero’, porque si pasaba la pelota no pasaba el jugador”, recuerda con una sonrisa.

Posteriormente se concentró en el remo, un deporte que tiene escasa financiación en Uruguay y que tuvo que compaginar con sus estudios de imagenología y su actual empleo en un hospital.

“Trabajo preparando las radiografías y ha sido muy complicado. Teníamos que cuidarnos mucho”, recuerda. “Madrugaba para entrenar, luego iba a trabajar y regresaba a las prácticas”.

Todo su trabajo rindió frutos en Tokio donde fue uno de los dos abanderados en la ceremonia inaugural y este jueves logró que Uruguay se mantuviera en los diplomas olímpicos por terceros Juegos consecutivos.

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