lunes, 25 octubre 2021
24.4 C
Tegucigalpa
Inicio INTERNACIONALES La policía de Colombia responde a las protestas con balas y hay...

La policía de Colombia responde a las protestas con balas y hay más muertos

Un adolescente asesinado a tiros después de patear a un oficial de policía. Un joven sangrando en la calle mientras los manifestantes gritan pidiendo ayuda. La policía disparando contra manifestantes desarmados. Helicópteros sobrevolando en lo alto, tanques recorriendo los vecindarios, explosiones resonando en las calles. Una madre llorando por su hijo.

“Estamos destruidos”, dijo Milena Meneses, de 39 años, cuyo único hijo, Santiago, de 19, fue asesinado en una protesta durante el fin de semana.

Los colombianos que se manifestaron la semana pasada contra la pobreza y la desigualdad que han empeorado la vida de millones desde que comenzó la pandemia de COVID-19 se han enfrentado con una poderosa represión por parte de su gobierno, que ha respondido a las protestas con la misma fuerza policial militarizada que a menudo despliega contra los combatientes rebeldes y el crimen organizado.

Esta explosión de frustración en Colombia, dicen los expertos, podría presagiar disturbios en América Latina, donde varios países enfrentan la misma combinación explosiva de una pandemia implacable, dificultades crecientes y la caída de los ingresos del gobierno.

“Todos estamos conectados”, dijo León Valencia, un analista político, y señaló que las protestas pasadas en América Latina han sido contagiosas, saltando de un país a otro. “Esto podría extenderse por toda la región”.

El miércoles, después de siete días de marchas y enfrentamientos que convirtieron algunas zonas de ciudades colombianas en campos de batalla, los manifestantes traspasaron las barreras protectoras alrededor del Congreso de la nación y atacaron el edificio antes de ser repelidos por la policía.

Varias personas del partido político del presidente Iván Duque le piden que declare el estado de conmoción interna, un estado excepcional que le otorgaría amplios poderes.

Los enfrentamientos han dejado al menos 24 personas fallecidas, la mayoría de ellas participaba en las manifestaciones, y al menos 87 desaparecidos, y han exacerbado la ira contra los funcionarios de la capital, Bogotá, que según muchos manifestantes están cada vez más desconectados de la vida cotidiana de las personas.

El miércoles, Helena Osorio, una enfermera de 24 años, intervino en un mitin celebrado en Bogotá.

“A mí me duele Colombia, a mí me duele mi país”, dijo. “Nosotros lo único que podemos hacer es salir a protestar, a hacernos escuchar”, prosiguió, “y por eso nos matan”.

Las marchas comenzaron la semana pasada después de que Duque propuso una reforma fiscal destinada a cubrir un déficit económico relacionado con la pandemia. El domingo, en medio de manifestaciones en todo el país, decidió dar marcha atrás al plan.

Pero el malestar no ha disminuido. De hecho, alimentadas por la indignación frente a la respuesta del gobierno, las multitudes solo han crecido.

Entre los manifestantes ahora hay maestros, médicos, estudiantes, miembros de los principales sindicatos, activistas veteranos y colombianos que nunca antes habían salido a las calles.

Los camioneros están bloqueando las principales carreteras. Y el martes, los manifestantes en la capital quemaron autobuses e incendiaron más de una decena de comisarías, cantando el himno nacional y gritando “¡asesinos!”, lo que obligó a los oficiales a correr por sus vidas.

“Esto no es solo sobre la reforma tributaria”, dijo Mayra Lemus, de 28 años, una maestra de escuela que se encontraba cerca de la enfermera Osorio, el miércoles. “Esto también es por la corrupción, la desigualdad, la pobreza. Y todos los jóvenes estamos cansados de esto”.

Las manifestaciones son, en parte, la continuación de un movimiento que se extendió por América Latina a fines de 2019, cuando la gente tomó las calles en Bolivia, ChileColombiaEcuadorPerúNicaragua y otros lugares.

La protesta de cada país era distinta. Pero, en todos, la gente expresaba sus quejas por las oportunidades limitadas, la corrupción generalizada y los funcionarios que parecían estar trabajando en contra del pueblo.

Luego llegó la pandemia. América Latina fue una de las regiones más afectadas por el virus en 2020, con cementerios llenos hasta el límite de sus capacidades, los enfermos morían mientras esperaban a ser atendidos en los pasillos de los hospitales y los familiares pasaban las noches haciendo fila para comprar oxígeno médico en un intento por mantener vivos a sus seres queridos.

Las economías de la región se contrajeron un 7 por ciento, en promedio. En muchos lugares, el desempleo, especialmente entre los jóvenes, se disparó.

Noticias Relacionadas

TOP 5