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Parlamento Europeo ratifica acuerdo comercial con Reino Unido

El Parlamento Europeo ha ratificado hoy el acuerdo con Reino Unido que definirá las relaciones comerciales entre ambos bloques tras el Brexit. Aunque el sentido de la votación se conocía desde ayer, el resultado oficial se ha conocido hoy: 660 diputados aprobaron el texto, 5 se opusieron y 32 se abstuvieron, de los 697 votantes. Han pasado tantas cosas en los últimos 18 meses que la ruptura británica ha pasado a tercer plano, pero lo cierto es que sigue siendo una herida abierta cuyo potencial de contagio preocupa en Bruselas y debería preocupar más en Londres.

“La UE continuará trabajando constructivamente con Reino Unido como un amigo y compañero”, ha dicho el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. “El TCA (Acuerdo de Comercio y Cooperación, por sus siglas en inglés) marca la fundación de una asociación fuerte y cercana con el Reino Unido”, dijo Ursula von der Leyen en Twitter. “La implementación fiel es esencial”, dijo.

El primer ministro británico, Boris Johnson, ha saludado el voto del Parlamento como “la última etapa de un largo viaje”.

En 2020, tras una negociación histórica, en su alcance y su velocidad, la UE y Reino Unido pactaron un acuerdo comercial. No era lo ambicioso que querían los 27, implica la salida del Mercado Único y la Unión Aduanera (salvo Irlanda del Norte y con una situación diferente en Gibraltar) y supone un retroceso sin precedentes en las últimas décadas, en las que la aspiración de todos los socios y amigos a nivel mundial es estar más cerca y eliminar barreras, no lo contrario. Pero es lo mejor que se pudo lograr. El pacto a nivel técnico y con el respaldo político de todos los jefes de Estado y de Gobierno requería de dos últimos retoques: la ratificación de Westminster y de la Eurocámara, y por las puñaladas, los recelos y las sorpresas todavía no se había producido. Pese a todo, el 1 de enero entró en vigor de manera provisional, y así ha estado desde entonces, pero el plazo termina esta semana, el 30 de abril, y era necesario concluir el proceso.

Si en Bruselas Boris Johnson tiene pocos simpatizantes, en la Eurocámara no queda nadie que se fíe de él y su Gobierno. Las medidas unilaterales sobre Irlanda del Norte, el comportamiento que se percibe como irresponsable, la decisión sobre aumentar un periodo transitorio para los controles de productos (en contra de lo estipulado). La sensación, en general, de que Reino Unido no es de fiar. Algo que comparten muchos en la Comisión, en el Consejo y en las diferentes capitales. El acuerdo (o mejor dicho, los acuerdos, incluyendo el de Retirada) son lo que son, llegan hasta donde llegan y se sostienen sobre la fe, la confianza y la buena voluntad. Y eso, por desgracia, no parece que sea suficiente ante todas las vías de agua potenciales. Por eso la Eurocámara decidió retrasar el voto previsto en marzo, como un tirón de orejas y un aviso.

Este martes, los eurodiputados han debatido sobre la cuestión con la presencia de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y de Michel Barnier, que hasta hace unas semanas fue el máximo negociador comunitario, para ambos pactos, el de salida y el de la relación futura. Aunque el voto se producirá en la tarde-noche del martes y el resultado se conocerá solo el miércoles por la mañana, no hay duda de que saldrá adelante. La propuesta recibió apoyo mayoritario en comité y cuenta con el respaldo de los principales grupos, más que suficiente para la aprobación. No hay debate en Bruselas al respecto ni posiciones en contra con peso.

“Sabemos que no va a ser siempre fácil y habrá mucha vigilancia, diligencia y trabajo duro. Aunque el voto de hoy es obviamente un final, también es el principio de un nuevo capítulo (…) Lo que van a votar hoy es trascendental en términos de lo que representa y en términos de lo que asegura. Representa la unidad, la responsabilidad y la solidaridad dentro de la UE para proteger los intereses de nuestros ciudadanos y nuestra Unión”, ha dicho la alemana a los diputados. “Este Acuerdo protege a los ciudadanos europeos y sus derechos. Ayuda a evitar interrupciones importantes para los trabajadores y viajeros, desde la comunidad pesquera hasta la comunidad empresarial. En segundo lugar, protege los intereses europeos y preserva la integridad de nuestro mercado único. Garantiza la igualdad de condiciones a la que esta Cámara siempre dio prioridad. Y garantiza altos niveles de protección en todo, desde los derechos sociales y laborales hasta la protección del medio ambiente, la transparencia fiscal y las ayudas estatales. En tercer lugar, el Acuerdo viene con fuerza real, con un mecanismo vinculante de solución de disputas y la posibilidad de medidas correctivas unilaterales cuando sea necesario”, ha añadido Von der Leyen.

La clave que explica las dudas de la Eurocámara está precisamente ahí. En las 17 páginas de resolución se habla del Brexit como “error histórico” y se insta a la Comisión a concluir las medidas legales que ya ha iniciado para resolver las disputas surgidas estos meses sobre Irlanda del Norte, donde la violencia está despertando. Lamenta igualmente las decisiones de Londres, como prescindir de cooperación al máximo nivel en Política Exterior o su renuncia unilateral al programa Erasmus, por ejemplo. Por no hablar de los servicios, el 80% de la economía británica.

Todos saben que no hay alternativa mejor, que sin un acuerdo, por básico que sea, los europeos perderán demasiado, y no interesa. Pero un acuerdo que pueda ser ignorado tal y como Johnson ha hecho ya, antes incluso de la ratificación, es papel mojado. La Comisión cree que con el trabajo técnico, legal y político de estos últimos meses, encabezado por el vicepresidente Maros Sefcovic, que lidera por parte europea un comité conjunto con Reino Unido, es suficiente. No lo ideal, pero suficiente. “Sé que hay cierta reticencia en diferentes partes de la Cámara sobre si es adecuado ratificar este Acuerdo cuando los compromisos existentes no están siendo respetados por una de las partes. Es cierto que un pacto es tan bueno como su implementación y cumplimiento en la práctica y comparto las preocupaciones que tiene sobre las acciones unilaterales del Reino Unido (…). Déjame ser clara: no queremos tener que usar estas herramientas, pero no dudaremos en utilizarlas si es necesario. Son esenciales para garantizar el pleno cumplimiento del Acuerdo Comercial y el Acuerdo de Retirada, que fueron negociados con tanto detalle y acordados por ambas partes”, prometió Von der Leyen. No sería la primera vez que la UE tiene que usar los mecanismos de defensa o castigo en un acuerdo comercial, pero no lo sería, de producirse, en un caso único, con el socio más importante y cercano de la historia. Esto no es Singapur, esto no es Japón y no es Canadá.Más en El MundoEl lamentable papel de los ECDCPedro Sánchez considera que el ritmo de vacunación de España es de los mejores de Europa

En su intervención, Barnier fue cauto y quiso lanzar una llamada de atención. “Esto es un divorcio, el Brexit ha sido un aviso. Es un fracaso de la Unión Europea y tenemos que sacar lecciones. Nuestro deber es escuchar y entender los sentimientos de los ciudadanos”, dijo tras recibir una gran ovación de los diputados por su trabajo el último lustro.

“Votaremos a favor del acuerdo, pero nos preocupa su implementación porque no confiamos en Boris Johnson. La Comisión debe utilizar todas sus herramientas para para garantizar la aplicación adecuada y evitar más violencia en Irlanda del Norte”, dijo el líder de los populares, Manfred Weber. “La pérdida de un socio significativo no es motivo de celebración”, afirmó la líder de los socialistas europeos, la española Iratxe García. “Pero tras cuatro años podemos afirmar que el objetivo de la UE de mantener una zona de libre comercio basado en aranceles cero, cuotas cero y competencia desleal cero se ha cumplido. El Brexit representa la gran mentira de la derecha británica”.

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