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Comienza el juicio al policía acusado de matar a George Floyd

Diez meses se ha demorado el inicio del primer juicio por la muerte del hombre de raza negra George Floyd cuando estaba bajo custodia policial, un incidente que volvió a prender la llama de la protesta racial en Estados Unidos el verano pasado. Finalmente, tras la selección del jurado, comienza este lunes en Mineápolis el proceso contra el agente de policía despedido Derek Chauvin, quien le hincó la rodilla a Floyd en el cuello durante más de ocho minutos, mientras este gritaba «no puedo respirar», unas palabras que se propagaron en redes sociales gracias a los vídeos grabados y retransmitidos durante el arresto.

El juicio, ya formado el jurado de 15 integrantes, comienza con los alegatos iniciales. Se espera que la defensa del agente Derek Chauvin argumente que Floyd no fue asesinado durante el arresto, sino que murió circunstancialmente por las drogas que habría ingerido previamente y varias dolencias coronarias que padecía. Para ello la defensa empleará los resultados de la primera de dos autopsias que se le practicó a George Floyd. La segunda, ordenada por la familia, llegó a la conclusión de que su muerte fue un homicidio.

Chauvin, de 45 años, está acusado de asesinato en segundo y tercer grado y homicidio involuntario en relación con la muerte de George Floyd, de 46 años, ocurrida el 25 de mayo de 2020. La pena máxima a la que se enfrenta es de hasta 45 años en prisión por el cargo más grave. El acusado está en libertad condicional desde octubre, tras pagar una fianza de un millón de dólares, o 850.000 euros al cambio actual.

Habrá otro juicio

Aparte de Chauvin, en otro juicio separado serán juzgados otros tres agentes acusados de asistirle en el homicidio, pues no hicieron nada por salvar a Floyd a pesar de que estaban justo al lado mientras Floyd moría de asfixia. Los tres, Thomas Lane, J.A. Kueng y Tou Thao, han sido despedidos y serán juzgados de forma conjunta en agosto. El caso de mayor relevancia, sin embargo, es el de Chauvin, cuya acusación ejerce un equipo liderado en persona por el fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, señal de su importancia.

La muerte de Floyd provocó un estallido de protestas raciales que se propagaron por todo el país y a los que sucedió una ola de saqueos. El propio Donald Trump, presidente entonces, desplegó al Ejército en Washington y amenazó con hacer lo mismo en otras zonas si así lo pedían los gobernadores de los estados afectados.

El proceso de selección de jurado ha sido extremadamente laborioso. Son 15 los integrantes, incluidas nueve personas de raza blanca y seis que no lo son, según reveló la semana pasada el Tribunal de Distrito del Condado de Hennepin, que es donde se celebra el proceso. Uno de los integrantes es un suplente, en caso de que uno de los 14 miembros originales deba abandonar el proceso por una emergencia. Tanto la Fiscalía como la defensa han sometido a los miembros del tribunal a un duro interrogatorio para decidir si son imparciales. Ahora permanecerán todos en el anonimato mientras duren las deliberaciones.

Intento de desestimación

Esta labor de selección ha sido muy compleja, porque recientemente la ciudad de Mineápolis acordó pagar una indemnización de 27 millones de dólares (22 millones de euros) a la familia de Floyd. Se trata del mayor acuerdo extrajudicial por un delito relacionado con el racismo, según dijo el abogado de la familia. El voto de los miembros del Gobierno local fue unánime. Este pago implica, a ojos de la defensa de Chauvin, una admisión de culpa policial que empaña todo el proceso. El acusado de hecho trató de desestimar este juicio y comenzar uno nuevo en otro lugar y con otro magistrado, sin éxito.

La familia de Floyd presentó en julio una demanda federal contra la ciudad y contra Chauvin y otros tres agentes despedidos por su papel en el arresto y muerte de Floyd. La denuncia alega que los agentes vulneraron los derechos civiles de Floyd cuando lo detuvieron y que el gobierno local permitió una cultura interna de impunidad policial. El juicio por homicidio contra Chauvin y los otros agentes, por la vía penal, ha salido adelante de forma paralela.

Tampoco estaban claros los cargos a los que se enfrentaba Chauvin. A principios de este mes, el juez, Peter Cahill, aceptó la solicitud de la Fiscalía de reincorporar el cargo de asesinato en tercer grado en el juicio a Chauvin. Este se enfrentaba ya a una acusación de asesinato en segundo grado, que implica una posible condena de hasta 40 años de cárcel, así como una acusación de homicidio imprudente en segundo grado. El asesinato en segundo grado es más grave que en tercer grado. El primero es una muerte no planeada, pero intencional, y conlleva hasta 45 años de cárcel en Minnesota. El tercer grado es una muerte no intencional, y la pena máxima es de 25 años en la jurisdicción en la que está el agente.

No obstante, este nuevo cargo permitirá que se condene al expolicía en el caso de que el jurado decida que no es culpable en segundo grado, pero sí en tercer grado. La familia de Floyd pidió que el cargo fuera de homicidio en primer grado, es decir un asesinato planificado e intencional.

Junto al juicio, llegan a Mineápolis nuevas protestas contra el racismo. Las autoridades locales han reforzado la ciudad, y se prevén nuevos estallidos de disturbios en diversas zonas del país, incluida la capital. El año pasado hubo enfrentamientos entre la policía y los manifestantes primero, y después entre estos últimos y grupos armados que acudieron a defender a los agentes de policía por su cuenta y riesgo.

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