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Lo que está en juego con las elecciones legislativas de El Salvador

El partido oficialista Nuevas Ideas es el más opcionado para obtener la mayoría de los escaños este 28 de febrero y, si lo logra, el presidente Nayib Bukele tendría el respaldo necesario para que la Asamblea Legislativa apruebe sus proyectos y para nombrar hasta un tercio de los jueces de la Corte Suprema de Justicia. Más de 3.000 observadores vigilan las elecciones en medio de las denuncias del presidente del Legislativo y de la popularidad del mandatario del país.

Nayib Bukele ganó la Presidencia hace menos de dos años, pero los partidos tradicionales y alejados de él mantuvieron las mayorías de la Asamblea Legislativa y esto complicó varios de sus planes. Ahora el panorama político del país podría cambiar este domingo ya que el partido del mandatario es el más opcionado para obtener el mayor número de escaños.

Más de 5,3 millones de salvadoreños están convocados para elegir a 84 diputados de la Asamblea Legislativa, 262 consejos municipales y 20 miembros del Parlamento Centroamericano (Parlacen). De esos comicios, uno de las elecciones más importantes es la de los próximos congresistas.

Los dos partidos principales, el conservador Alianza Republicana Nacionalista (Arena) y el izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), aspiran a continuar con la mayoría de los diputados. Actualmente, tienen 60.

Pero el movimiento Nuevas Ideas, fundado por Bukele y dirigido por un primo suyo, es el favorito. Justo antes de que entrara en vigencia la prohibición de publicar encuestas sobre los comicios, la jesuita Universidad Centroamericana publicó un sondeo que señalaba que ese partido estaría solo a un diputado de conseguir la mayoría absoluta, de 56 congresistas.

De lograrlo, Nuevas Ideas tendría un gran poder en el Legislativo pues normalmente se necesitan 43 votos para tomar decisiones ordinarias y 56 para aprobar temas más complejos como aprobar una deuda externa o reformar la Constitución.

Además, el partido oficialista podría unir fuerzas con el partido de extrema derecha Gran Alianza por la Unidad Nacional, que actualmente tiene 10 diputados. Así obtendría una mayoría calificada. Ese panorama no es extraño puesto que el movimiento ya fue un aliado de Bukele, cuando le sirvió al mandatario como vehículo electoral tras el retraso en la inscripción de Nuevas Ideas.

Más que ganar las elecciones de este domingo, lo que está en juego es el poder que esto le podría dar a los movimientos oficialistas. Si Nuevas Ideas obtiene el amplio respaldo que muestran las encuestas, Bukele no solo podría avanzar en su agenda legislativa, sino que también tendría más facilidad para nombrar un tercio de los magistrados para la Corte Suprema de Justicia, magistrados para el Tribunal Supremo Electoral, el Fiscal General, el fiscal de la defensa de derechos humanos y otros. Esencialmente, su partido podría reemplazar a sus críticos más acérrimos en las instituciones del Legislativo y del Judicial con las que el presidente se ha enfrentado abiertamente.

Es por eso que Eduardo Escobar, director ejecutivo de la organización no gubernamental Acción Ciudadana, cree que si Nuevas Ideas gana una mayoría en el Congreso, El Salvador “profundizaría el autoritarismo del gobierno que dirige Bukele”. Escobar argumenta su postura explicando que con las mayorías de parte del Gobierno, el Legislativo no sería más “ese frente al ejercicio del poder” frente a cualquier intento de abuso.

Y es que la relación de Bukele con el pleno de los congresistas ha sido tensa gran parte del tiempo, con fuertes choques desde el comienzo de la administración.

Los choques de la administración Bukele con la Asamblea Legislativa y la Corte Suprema de Justicia de El Salvador

El presidente ha mantenido toda clase de pujas con la Asamblea Legislativa. Uno de los actos del Gobierno de Bukele que marcó la relación con los congresistas ocurrió a comienzos del 2020. El mandatario ingresó con policías y militares al Parlamento mientras los diputados discutían un préstamo de 109 millones de dólares para un plan de seguridad propuesto por el Ejecutivo y enfocado en el control de pandillas.

Bukele amenazó con disolver el Legislativo si no aprobaban el préstamo y la Asamblea respondió calificando la actuación del presidente como un “intento de golpe de Estado”.

Luego, la pandemia del Covid-19 tensionó aún más la relación. En mayo de 2020, los diputados defendieron la idea de acabar con el confinamiento total en el que estaba El Salvador una semana antes de lo que había propuesto Bukele. El presidente rechazó la propuesta a través de su cuenta de Twitter, donde acusó a los congresistas de querer enviar a los ciudadanos a “morir por decreto”.

Aunque al final la Asamblea votó por acabar la cuarentena en la fecha que proponían los diputados, el presidente vetó la decisión parlamentaria y prolongó el confinamiento una semana más. Esa decisión le valió un llamado de atención de la Corte Suprema de Justicia, que tumbó el decreto presidencial.

Pero esa no fue la única vez que el Gobierno salvadoreño chocó con el alto tribunal. Cuando Bukele autorizó las detenciones de todo el que incumpliera el aislamiento obligatorio, la Corte le ordenó que cesara los arrestos por ser arbitrarios. Sin embargo, el mandatario no acató la sentencia y, por el contrario, endureció los controles policiales.

A pesar de los enfrentamientos con los otros poderes estatales, Bukele goza de un gran respaldo en la opinión pública que fue precisamente lo que impulsó la campaña del partido Nuevas Ideas.

Según el más reciente sondeo de la Universidad Centroamericana, los salvadoreños le dan al presidente una nota de 8,3; en una escala de 0 a 10. Este número es mayor que el que obtuvo en junio de 2020 al cumplir un año de mandato, cuando estaba en 7,71. Además, la encuesta muestra que el 57,5 % de la población siente al Gobierno de Bukele “muy cercano” o “cercano”.

La campaña de Nuevas Ideas con el nombre de Nayib Bukele

La popularidad del presidente explica por qué su partido político basó su campaña electoral en la imagen del mandatario con el mensaje de que son el partido “con la N de Nayib”. Además, la colectividad fue la que más invirtió en propaganda electoral. Según Acción Ciudadana, ese partido gastó el 71 % de toda la propaganda que hubo en la campaña, con más de 8,7 millones de dólares invertidos.

A ello se suma que en los últimos días, Bukele difundió mensajes principalmente por televisión para llamar a votar por sus aliados y criticar a sus adversarios. El presidente de la Asamblea Legislativa, Mario Ponce, consideró que eso es una violación al silencio electoral.

Esta medida, en vigor desde el pasado jueves, veta la propaganda partidista en medios de comunicación, mítines, manifestaciones, concentraciones, hojas volantes, vallas o altavoces en lugares públicos. Ponce le pidió al Ejecutivo que respetara esa medida.

Por su parte, la presidenta del Tribunal Supremo Electoral, Dora Martínez, asegura que las elecciones serán vigiladas por 3.273 observadores, de los que 2.263 son nacionales y 1.010 internacionales. Dentro de los organismos internacionales, se cuentan la Misión de Observación Electoral de la Organización de los Estados Americanos, la Unión Europea, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la ONU, la Asociación de Organismos Electorales de Centroamérica y el Caribe, y la Unión Interamericana de Organismos Electorales, entre otros.

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