Una enorme roca se desprendió del cerro y fue a dar en medio del dormitorio en una vivienda en el barrio El Bosque de la capital.
Al filo de la 1 de la madrugada la roca de gran tamaño se vino abajo, derribando una pared de ladrillo hasta quedar al lado de una cama donde dormía una pareja.
«Gracias y mil gracias a Dios por darnos otra vida mas, esto no es un juego, esto es una prueba que Dios ha puesto y yo le doy gracias, él es el único que hace todo, sin él no somos nada», manifestó el señor Pineda propietario del inmueble.
Yo no sentí nada y me levanté de la cama hasta que sentí el estruendo», agregó.
Una cuadrilla de empleados de Copeco se encuentra en el inmueble removiendo escombros para luego proceder a picar la piedra en tamaños manejables para retirarlos.

