Dos maneras de nacer y de vivir

Todos hemos entrado al mundo de la misma manera, por medio del nacimiento, saliendo del seno materno. Sin embargo, la Biblia también nos habla de la necesidad de un nuevo nacimiento, el cual es producido por el Espíritu Santo. Se trata del momento en el cual una persona recibe la vida eterna y entra en la familia de Dios. ¿Qué se debe hacer para obtener esa vida? Simplemente aceptarla como un regalo de Dios. El que confiesa sus pecados y cree en Jesús el Salvador, quien murió en la cruz para expiarlos, recibe ese don.

La Biblia solo reconoce dos maneras de vivir.

1. Puedo considerar mi vida como un bien personal, como un capital del cual puedo disponer y gastarlo según mi conveniencia, sin tener en cuenta a nadie. Esta es la historia del hijo rebelde que dejó el hogar paterno para vivir su vida (Lucas 15:12-32).

2. Puedo creer en Jesucristo y aceptar la invitación de Dios a vivir para él. En adelante vivo para Aquel que me amó y a quien amo. Vivo de otra manera, para complacerlo. Jesús me amó al punto de morir para salvarme, y ganó el primer lugar en mis afectos. Si antes mi propia voluntad me alejaba de Dios, ahora Su voluntad buena y sabia conduce mi vida. Esto no será una penosa servidumbre, sino la feliz respuesta de mi amor al suyo.

“En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos”

Lecturas: (1 Juan 3:16).Jeremías 3 – Lucas 12:1-21 – Salmo 89:19-27 – Proverbios 20:14-15

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