¿Qué se puede esperar?

El 19 de julio de 1992, el juez Paolo Borsellino, actor principal en la lucha contra la mafia de Palermo, fue asesinado junto a sus escoltas. Este crimen fue condenado en los más severos términos. Sin embargo, esa condena unánime no borra el sentimiento de impotencia frente a los ataques dirigidos contra las personas encargadas de defender la justicia y la seguridad. Esta impotencia ante el mal muestra que el equilibrio de la sociedad es frágil: puede evolucionar y desembocar en formas extremas de violencia.

La Biblia nos dice que, próximamente, esta inestabilidad llevará a gran parte de la humanidad a someterse a un poder político y religioso directamente ligado a Satanás. A partir del momento en que sea erigido, de todas partes se levantarán voces que digan: “Paz y seguridad”. Sin embargo, dicha paz solo será aparente. Reposará sobre una organización que excluirá a Dios, y será impuesta por un dictador despiadado y cruel que llevará a la muerte a todos los que se le opongan. Esta escena es evocada en Apocalipsis 13. No obstante, Dios no permanecerá indiferente, e intervendrá en juicio.

Hoy, antes de que estos acontecimientos tengan lugar, Dios nos invita a aceptar a Jesucristo como Salvador. Por su bondad, anima a todos a ponerse al abrigo del juicio, aceptando la salvación que él ofrece. El que cree en el Señor Jesús recibe el perdón y la paz. La verdadera paz… pues espera la venida de Jesús quien llevará a todos los que le pertenecen para que estén siempre con él.

Números 32 – Lucas 9:1-20 – Salmo 87 – Proverbios 20:1

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