El Salvador: Ministerio de Salud compró $3 millones en mascarillas a un vendedor de porcelana y cerámica

Uno de los dos principales proveedores de mascarillas KN95 al gobierno de El Salvador durante la pandemia de Covid 19, Lasca Design LLC, es una empresa con sede de Miami, Florida, especializada en cerámica y porcelana. Esta empresa recibió en abril la adjudicación de un contrato por 3 millones de dólares con el Ministerio de Salud para la provisión de 1.5 millones de mascarillas fabricadas en China, a un precio de $2 la unidad. El dueño de Lasca Design y firmante de las órdenes de compra es Ariel Lasca, un argentino de 49 años que se presenta a sí mismo como experto en construcción, diseño de interiores y distribución de cerámica y porcelana.

La orden de compra a Lasca Design está firmada por el ministro de Salud, Francisco Alabi. El documento, etiquetado con el número 161/2020, contiene el nombre de la empresa, su dirección en Weston 33327, Florida, Estados Unidos, un número telefónico y un correo. En él se asigna al producto el código 10900019 y se incluye su descripción: “Mascarilla KN95, con adaptador facial, posee sujetadores elásticos y no posee válvula de exhalación”. Para la entrega, el documento señala el Aeropuerto Internacional San Óscar Arnulfo Romero.

El documento establece la cantidad de mascarillas a adquirir y el precio: “Cantidad: 1,500,000. Unidad de Medida: C/U. Precio Unitario: $2.00 Valor total: $3,000,000.00”. Una nota de aclaración en la orden señala que el proveedor entregaría 1,786 cajas con 840 mascarillas por caja, lo que da un monto exacto (que no aparece en la orden) de 1,500,240.00 mascarillas.

El Faro marcó el teléfono y escribió mensajes al correo que aparece en la orden de compra, pero no hubo respuesta. El domingo 21 de junio El Faro logró contactar por teléfono con el CEO de Lasca Design: “Buenas tardes. ¿Hablo con Ariel Lasca?”, le preguntó El Faro a la persona que tomó la llamada. “Sí, ¿quién le habla?”, contestó. “Le habla Jimmy Alvarado, periodista de El Faro, en El Salvador. Necesito hacerle unas consultas sobre unas mascarillas que vendió al gobierno de El Salvador”. Lasca colgó la llamada.

El Faro llamó dos veces más a ese número y envió un cuestionario a Lasca por la aplicación de mensajería Whatsapp. En él se le pregunta si ya ha hecho la entrega de las 1.5 millones de mascarillas y cuándo; si el producto salió de Estados Unidos hacia El Salvador o se envió desde otro país; el nombre de la empresa china de manufactura a la que compró las mascarillas; el tipo de certificación del producto; y si tenía experiencia vendiendo esta clase de insumos médicos al Gobierno de El Salvador o a otros clientes. Al cierre de esta nota no se había recibido respuesta.

El Gobierno de El Salvador tampoco ha querido dar respuesta a esas preguntas, ni ha transparentado el criterio de adjudicación del contrato o de valoración del precio de compra de las mascarillas. Entre el 31 de marzo y el 28 de abril, El Faro solicitó información sobre los expedientes de compra al Ministerio de Salud, pero la Oficina de Información y Respuesta no admitió las peticiones argumentando que los plazos administrativos estaban suspendidos a consecuencia de la emergencia. Luego de un seguimiento a las solicitudes, el 19 de junio esa oficina misma oficina respondió que posiblemente tramitará las gestiones en el mes de julio.

El 22 de junio, El Faro pidió una entrevista con el ministro de Salud al jefe de comunicaciones José Urbina, quien no contestó los mensajes. Ese mismo día, a la salida de un evento en el Instituto Nacional de Salud, El Faro preguntó al ministro Francisco Alabí por qué adjudicó un contrato de 3 millones de dólares a un distribuidor de porcelana y cerámica. También se le preguntó si el producto había llegado ya a El Salvador. Alabí se rehusó a responder y personal de su equipo bloqueó el paso al periodista para que no siguiera formulando preguntas. A continuación, miembros del equipo de prensa del Ministerio de Salud tomaron fotos y videos del periodista de El Faro. Los miembros de la prensa oficial, tres hombres y una mujer, se negaron a dar sus nombres al periodista cuando este les pidió identificarse.

Cinco días más tarde, el sábado 27 de junio, El Faro intentó de nuevo hacer preguntas sobre este contrato durante una conferencia de prensa, pero el ministro Alabí evadió dar respuestas.

Posible sobreprecio

El Faro logró conversar con dos proveedores de mascarillas, que aportan documentos que evidencian además un posible sobreprecio en el contrato con Lasca Design. Un proveedor que en el pasado hizo negocios con el gobierno de El Salvador y proveyó este mismo tipo de productos, dice que se enteró de que el Ministerio de Salud ya estaba comprando mascarillas fuera del país y desistió de ofertar. Asegura sin embargo que compró mascarillas para vender al público y distintos proveedores, intermediarios con las fábricas en China, le ofrecían en los momentos más críticos de escasez cada mascarilla KN95 a $1.50 por unidad en compras mayores a las cinco mil mascarillas.

Para sustentarlo, mostró a El Faro una cotización fechada el 28 de abril de este año, diez días después de que se emitiera la orden de compra a Lasca Design. La oferta la hace Jeesina, una fábrica del mercado de Shenzhen, uno de los centros industriales y comerciales más grandes de China. El documento recoge el precio de $1.50 por mascarilla, subraya que el producto cuenta con certificaciones de la FDA y asegura que el tiempo de entrega varía entre los 3 y 5 días.

Este mismo proveedor mostró a El Faro una segunda cotización, con fecha del 10 de abril de este año, de otra fábrica en China, Hefei Becoer Mask Co, situada en la zona industrial de Luyang. En esta se incluye un abanico de precios: $1.5 por unidad en pedidos mayores a las 1,000 mascarillas y menores a las 3,000; $1.4 por por pedidos mayores a las 3,000 unidades y menores a los 100,000. Para pedidos mayores al millón de unidades establece un precio aún más bajo: $1.2 dólares por unidad. La cotización no incluye el costo de envío desde Shanghai.

Actualmente en el portal Ali Express, gigante de las exportaciones de China y cuyo dueño donó al gobierno de El Salvador 100,000 mascarillas hace pocas semanas, los precios son aún más competitivos: por compras de más de un millón de unidades ofrece mascarillas fabricadas con certificación de la FDA, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, por 1.29 dólares la unidad.

Otro proveedor, con experiencia en la venta de insumos médicos al Estado y que compra productos en China, asegura haber ofertado a la unidad de compras del Ministerio de Salud un pequeño lote de mascarillas KN95 en los día previos al contrato con Lasca Design. Se trata de mil mascarillas compradas a un intermediario, Shenzhen Agilmind E-Comerce CO.LTD. La factura, a la que tuvo acceso El Faro, muestra que el proveedor obtuvo el mismo producto descrito en la orden de compra del Gobierno por un precio de $1.60 por unidad, más 226 dólares por envío, hasta hacer un total de 1.82 dólares por mascarilla. “Yo solo pedí mil, pero si pide a partir de cinco mil, el precio baja aún más”, dijo a El Faro este empresario, que pidió no revelar su nombre porque es proveedor de otros productos al Ministerio de Salud y teme perder la posibilidad de nuevos contratos con el gobierno en un futuro. El documento, fechado en marzo de 2020, cuando el mercado internacional de este producto tenía más demanda y por tanto los precios eran mayores a los de abril, registra la compra de 1,000 mascarillas KN95, el precio y las condiciones de envío: “Ship method: DHL. Ship Fee: 226”.

Esta fuente asegura que al inicio de la emergencia la unidad de compras del Ministerio hacía las cotizaciones y resolvía futuros contratos vía telefónica. “La primera oferta se hace vía teléfono, si ellos me hubieran dicho que sí, yo hubiera concretado vía correo electrónico”, dice. La fuente afirma que incluso en contratos mucho menores que el de Lasca Design, el precio pagado por el Ejecutivo pudo haber sido menor: “Ya con (un contrato por) 100,000 yo gano bastante si las doy a $1.95 por mascarilla”, asegura. Esta empresa, no recibió finalmente contratos para proveer mascarillas a Salud, pero sí firmó uno para proveer al gobierno otro tipo de insumo médico.

El 23 de marzo la Asamblea Legislativa, con la intención de abaratar los precios de los insumos médicos durante la emergencia, incluyó en los artículos 1 y 2 del decreto 606 que todas las donaciones y compras de insumos médicos para atender la pandemia estaban excluidos del pago de los impuestos “a la Transferencia de Bienes Muebles (IVA) y a la prestación de servicios” así como tampoco pagarían “gravámenes de naturaleza fiscal o municipal”.

La práctica de los sobreprecios en insumos médicos durante esta pandemia ha sido documentada en varios países de América Latina. En Argentina, el periódico Perfil publicó el 22 de abril que el ministerio de Salud de ese país hizo dos licitaciones para comprar 15,000 unidades de mascarillas y las declaró desiertas, y después llevó a cabo una contratación directa por $45 millones de pesos argentinos (641,440 dólares) a una empresa que le proveyó solo 1,600 mascarillas, al triple del precio cotizado para las primeras dos cotizaciones.

La Red Palta, que reúne a diferentes equipos de periodismo de investigación en el continente, y de la que forma parte El Faro, analizó contratos en Argentina, Colombia, México, Perú y Uruguay relativos a la compra de un total de 70 mil mascarillas N95, un modelo de fabricación estadounidense y sustancialmente más caro que las KN95. El análisis concluyó que las mascarillas costaron a esos gobiernos dos veces más que el valor unitario promedio en el resto de la región, estimado en $6.63. El periódico La Diaria, de Uruguay, documentó que durante la pandemia organismos públicos de ese país han pagado por mascarillas quirúrgicas descartables 18 veces más que en 2019.

En El Salvador, una investigación del proyecto Salud con Lupa reveló que el Ministerio de Salud compró protectores faciales a dos proveedores: SYGM Asesores y a la empresa Insema, propiedad del presidente del Fonaes, Jorge Aguilar, pagando a ambas un sobreprecio del 121%. Solo en esos dos contratos, el Ejecutivo pagó 548 mil dólares por encima de los precios de mercado. El 23 de junio, El Diario de Hoy publicó que los dueños de SYGM Asesores son empleados de una empresa del viceministro de Ingresos de El Salvador, José Alejandro Zelaya.

Un artículo del 6 de abril del New York Times, titulado “Es la ley de la selva en el mercado de las mascarillas”, explica cómo en marzo de este año la sobredemanda de mascarillas alteró los precios de este producto al entrar en la competencia una serie de intermediarios (vendedores con contactos en el mercado Chino que se cambiaron de rubro) que compraron barato y vendieron más caro.

Una importadora de cerámica vende mascarillas

El 28 de abril de 2020, Lasca Design consignó en su reporte anual, entregado al Registro de Florida, a los esposos Ariel Lasca y María de Luján Fernanda Castillo como directivos de la empresa; y como administrador a Tim Suazo. En su perfil de Linkedin, Ariel Lasca se describe a sí mismo como un “creador y desarrollador de empresas”, como un “comercializador y visualizador de oportunidades, de estrategias comerciales y de dirección de compañías”. También dice ser el director comercial de la empresa Osimo Ceramiche y, de mayo de 2017 a la actualidad, el CEO de Lasca Design LLC, empresa domiciliada en Weston Florida, a la que describe como “distribuidora mayorista, minorista y online de porcelanatos”.

En una entrevista para TV Radio Miami, publicada el 20 de enero de este año, Ariel Lasca dice ser un inversor que junto con su esposa acaba de abrir un negocio en Florida: Osimo Ceramiche, dedicada a la construcción y a la cerámica con diseño italiano. Como dirección de la empresa menciona en la entrevista el mismo domicilio que Lasca Design reportó al Ministerio de Salud de El Salvador y que quedó consignado en la orden de compra de mascarillas. “Después de 32 años de experiencia, eso nos permite trasladar todo nuestro conocimiento aquí en Florida. Es un desafío importante. Hemos hecho inversiones como socio en los rubros sobre todo del porcelanato”, dice Lasca en la entrevista.

Registros recopilados por Import Genius, un portal con información de importaciones y exportaciones de Estados Unidos, muestran que las importaciones de Lasca Design Llc a ese país entre octubre de 2018 y noviembre de 2019, fueron de materiales de cerámica para pisos traídos desde Bélgica, Italia, Reino Unido, India y España. Hasta junio de 2020, Lasca Design no reportaba ninguna exportación de ningún tipo de mercancía de Estados Unidos hacia otros países.

La última importación de Lasca Design a Estados Unidos es del 18 de noviembre de 2018 cuando importó por barco cinco contenedores con un peso de 120,412 kilogramos de Bélgica hasta el Puerto de Everglades en Florida. El contenido de los contenedores incluía paletas de azulejos cerámicos color esmaltado; azulejos de piso cerámico; tallas de piso cerámico; tablas de piso cerámico y azulejos cerámicos.

Que empresas no especializadas en insumos médicos y dedicadas a otros rubros hagan negocios de mascarillas o ventiladores mecánicos ha sido una práctica habitual durante los últimos meses en muchos países de América Latina. En el caso de El Salvador, el Ejecutivo no ha explicado el proceso de identificación o selección de estas empresas, las garantías o referencias que pidió a las mismas o la forma en que se determinaron los montos necesarios o si estos se segmentaron en varios contratos o proveedores.

En los últimos meses, la empresa de cerámicas Lasca Design aparece con cuatro asignaciones para proveer bienes al gobierno de El Salvador, según documentos del sitio de Compras Públicas: el 14 de abril, la ministra de Educación Carla Hananía firmó una orden de compra por $66,000 para proveer a Educación de 200 mil “mascarillas quirúrgicas de doble forro” ($0.33 por cada unidad). El 18 de abril, el Ministerio de Salud eligió a Lasca como uno de los principales proveedores de mascarillas KN95 : 1.5 millones de mascarillas ($2 cada una), a un costo de $3 millones de dólares. El 21 de abril, Salud compró 1000 termómetros ($41.50 cada uno) por 41 mil 500 dólares. Todas de abril. Según el sitio de compras públicas, entre el 24 y el 27 de marzo, Salud compró a Lasca 1.5 millones de mascarillas quirúrgicas ($0.33 cada una), por $495,000, pero de esta última adquisición no subió ninguna orden de compra.

Un Informe del Ministerio de Salud entregado a la Asamblea Legislativa el 24 de abril, muestra que Lasca Design LLC en total facturó con Salud $3,536,525, que se desglosan de la siguiente manera: $495,000 por el “suministros de mascarillas quirúrgicas doble forro” y $3,041,525 por la entrega de “mascarillas KN95 y termómetros infrarrojos”.

El pago a este proveedor está consignado en órdenes de compras originales publicadas en el portal oficial de compras gubernamentales Comprasal, en documentos de la Corte de Cuentas enviados por Presidencia de la República y en el portal de Casa Presidencial. El Faro llamó al teléfono de la oficina de la administradora de la orden de Compra, pero al cierre de esta nota no hubo respuesta. También envió una solicitud de entrevista al correo electrónico que la administradora incluye en la orden de compra, detallando algunas de las preguntas que se le quieren hacer: ¿Con qué criterio se definió la compra a un distribuidor de cerámica y porcelana? ¿El gobierno ya recibió las mascarillas de Lasca Design? ¿Cuándo? ¿Dónde las distribuyó? Al cierre de este reportaje no se había recibido respuesta.

El pago de las mascarillas KN95 se hizo anticipado a la entrega, prometida 7 días después de realizada la transferencia cablegráfica de fondos provenientes de la Unidad Financiera Institucional del Ministerio de Salud. “Fuente de financiamiento: Donaciones-FondoFOPROMID”, dice el documento, en el que también aparece la firma y sello del contratista, Lasca Desing LLC, bajo cuyas siglas aparece Ariel Lasca como CEO.

Los dueños de Lasca Design, un matrimonio argentino, también tienen otra empresa registrada con domicilio en Rosario, Argentina. En el registro de compras de El Salvador, Comprasal, Lasca Design LLC aparece con dos etiquetas: “Micro empresa” y “Gran Empresa”, aunque no hay explicación del motivo que usa el sitio de compras del gobierno para darle dos categorías distintas.

Escasos controles

La compra a proveedores internacionales de insumos médicos fue posible durante la emergencia gracias a la aprobación del decreto 606 (del 23 de marzo) y a los “Lineamientos Específicos para compras de Emergencia, por la pandemia COVID-19” emitido por Hacienda. Este lineamiento es el que consigna la autorización para pagar por anticipado a proveedores de insumos médicos internacionales sin pasar por la Ley de Adquisiciones y Contrataciones (Lacap). Es decir, permite hacer sondeos de precios y proveedores pero no exige competencia para elegir al mejor proveedor. Esos procedimientos le abrían la puerta al gobierno para buscar directamente a los oferentes que estaban en la capacidad de proveer los bienes y servicios requeridos.

El día que fue aprobada la reforma al decreto de emergencia que avaló las compras de urgencia sin necesidad de usar la Lacap, el 24 de marzo, el secretario privado de la presidencia, Ernesto Castro, explicó el sentido de esta modificación: “Nosotros lo que queremos es agilizar las compras”. Diputados de Arena explicaron en aquel momento que la idea era transferir el dinero para acceder a los suministros médicos antes de que Estados Unidos acapare las existencias. El Faro tuvo acceso a un chat de Whatsapp entre diputados de Arena, y en uno de ellos un diputado menciona el propósito de la Plenaria: “Es una plenaria extraordinaria para comprar de forma directa a una empresa de Brasil 300 respiradores artificiales y se está negociando con una empresa en Suiza la compra de 120,000 dosis de un medicamento (sic) el cual lo quiere acaparar todo Estados Unidos”.

Esas normativas, vigentes del 23 de marzo hasta el 16 de mayo, relajaron los controles a los oferentes nacionales y aún más a los internacionales. “Excepcionalmente, en el caso de proveedores internacionales, la institución podrá justificar, prevaleciendo el interés público, la no requisición de la manifestación anterior (el sondeo de mercado), o de garantías, en función de tiempos, escasez de proveedores”.

En Estados Unidos, según el Centro para el Control y Prevención de las enfermedades, CDC, referente en esta pandemia, en los entornos de salud se usan las mascarillas N95 aprobadas por el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de los Estados Unidos (NIOSH por sus siglas en inglés), una mascarilla de filtrado para proteger a quienes los usan de las partículas en el aire que incluyen virus como el que da nombre a la enfermedad Covid 19.

El etiquetado de las mascarillas cambia según los estándares de cada región. Todas son, técnicamente, respiradores de pieza facial filtrantes, conocidos como FFR por sus siglas en inglés, pero tienen estándares y nombres distintos según el país de fabricación: los fabricados en Estados Unidos se identifican como N95; los producidos en Europa son conocidos como FFP2, los australianos P2, los producidos en Korea KMOEL, los japoneses DS, y los fabricadas en China KN95.

Lasca Design no es el único proveedor extranjero del gobierno de El Salvador cuyo giro empresarial no estaba relacionado con insumos médicos o equipo hospitalario antes de la emergencia por la pandemia de covid-19. Según información disponible en un Informe que Salud entregó a la Asamblea Legislativa el 24 de abril, el Ejecutivo ha hecho compras por 11.9 millones de dólares en distintos productos de emergencia a Javi Performance Parts SL, una empresa domiciliada en Madrid que, como ya publicó El Diario de Hoy el 19 de junio, durante los últimos años se ha presentado como vendedora de repuestos y accesorios para carros.

A Javi Performance Parts SL Salud le compró mascarillas KN95 y quirúrgicas por $1,422,000; trajes de protección por $1,775,000.00; termómetros infrarrojos de proximidad, por $1,300,025; insumos médicos sin determinar por $5,085,000; medios de transporte de virus por $125,000; y mascarillas KN95 por $2,220,025. Lasca Design y Javi Performances Parts fueron, según el informe de compras del Ministerio de Salud, los principales proveedores de mascarillas durante los primeros dos meses, marzo y abril de 2020, de la emergencia provocada por el Covid-19. En tercer lugar, aparece la empresa Shanghai Beyond Import And Coexport Co LTD con un contrato para proveer mascarillas quirúrgicas por $495,000.

El gobierno de El Salvador también ha comprado a empresas salvadoreñas cuyo giro principal no estaba relacionado con insumos médicos o equipo hospitalario antes de la emergencia. El 25 de abril, el gobierno reportó también la compra de 300,000 protectores faciales por $750,000 ($2.50 la unidad) a SYGM Asesores, una compañía que el 1 de octubre de 2019 había reportado al Registro de Comercio que su finalidad era: “la prestación de servicios de consultorías y asesoría empresarial, pudiendo realizar cualquier acto jurídico, que conlleve al cumplimiento de su finalidad social”. Uno de los socios de SYGM Asesores, Rogelio Cabrera, es según una publicación de El Diario de Hoy socio del viceministro de Ingresos del Ministerio de Hacienda en la empresa SCI Audit Tax Advisory.

El 25 de junio, El Faro reveló que el Ministerio de Salud pagó 344,000 dólares por un lote de 800,000 mascarillas quirúrgicas desechables a Grupo GME Inversiones, una empresa que tiene registrado como rubro principal, según su acta de constitución, la informática. La empresa fue fundada por el diputado René Gustavo Escalante Zelaya y su hermano Manuel José. Según los documentos inscritos en el registro, el legislador, que renunció al partido Arena a inicios de junio después de meses aplaudiendo las acciones del gobierno de Nayib Bukele, es administrador único suplente de la empresa. El precio de venta de estas mascarillas al Gobierno de El Salvador fue, según contrato, de 43 centavos de dólar por unidad, $0.17 por encima del precio de venta al público autorizado en aquel momento por el mismo Ejecutivo, a través de la Defensoría del Consumidor.

Al día siguiente, el viernes 26, el Centro de Asesoría Legal Anticorrupción, organización no gubernamental especializada en transparencia, denunció ante el Tribunal de Ética Gubernamental a la exministra de Salud, Ana Orellana Bendeck, a quien acusa de firmar la orden de compra que favoreció a la empresa Grupo GME Inversiones a pesar de que la Constitución prohíbe que diputados sean contratistas del Estado. Cuatro días antes, la misma organización denunció al actual ministro de Salud, Francisco Alabí, sucesor de Bendeck, por favorecer con otra orden de compra de máscaras faciales a la empresa del entonces presidente del Fondo Ambiental de El Salvador (FONAES), Jorge Aguilar Jorge Aguilar, destituido de su cargo gubernamental tras conocerse el contrato.

La Fiscalía General de la República anunció también el 26 de junio que ha abierto investigaciones por las compras del Ministerio de Salud a las empresas vinculadas a Aguilar, Zelaya y el diputado Gustavo Escalante.

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