Sudáfrica prohíbe la bandera del ‘apartheid’

Ondeó durante décadas en los edificios oficiales, pero ahora su exhibición pública queda prohibida. La razón: evitar abrir heridas aún no curadas del todo en la sociedad sudafricana. El Tribunal Superior de Gauteng, en Johannesburgo, ha sentenciado este miércoles que la antigua bandera oficial de Sudáfrica durante los años del régimen racista del apartheid comporta discriminación racial y propaga un discurso de odio. Aunque el país cuenta con una nueva bandera nacional desde 1994, algunos sudafricanos muestran aún la anterior, sobre todo en actos deportivos y otras concentraciones públicas o privadas. 

“Mostrar pública y gratuitamente la bandera transmite un mensaje de apoyo o creencia en el racismo, la supremacía blanca y el sometimiento de los negros”, ha zanjado ahora el juez Phineas Mojapelo, que ha censurado la exhibición de la antigua enseña, signo del régimen supremacista blanco que sometió a la población negra del país desde 1948 hasta la llegada al poder de Nelson Mandela, a principios de los 90.

Para el magistrado, el significado de la Old Flag (Vieja Bandera, como se la conoce popularmente en inglés) es todavía “desafortunadamente divisor” de la sociedad sudafricana. Por eso solo se consentirá que se muestre para un uso educativo, académico, periodístico o artístico. “El principal sentido que se da a la Vieja Bandera, dentro y fuera del país, es inmortalizar la época de segregación racial, opresión racista y crímenes contra la humanidad”, dictamina la sentencia. 

La enseña ahora proscrita por el tribunal fue adoptada por la primera mayoría parlamentaria afrikáner en 1928, aunque no obtuvo el estatuto de bandera nacional hasta 1948. Incorporaba las banderas británica, la del Estado Libre de Orange (una de las primeras repúblicas independientes en manos de colonos europeos) y del Estado de Transvaal, que ocupó parte del territorio de la actual república sudafricana hasta principios del siglo XX. En su larga época en vigor, varias figuras políticas intentaron modificarla o sustituirla, sin éxito. 

La nueva bandera es un diseño relativamente reciente. En 1994 la Oficina de Heráldica del país diseñó un pabellón con seis colores que representase los nuevos tiempos y la recién instaurada democracia. Se pretendía que integrase, al menos simbólicamente, a las comunidades blanca y negra enfrentadas desde largo tiempo atrás. Ese es el motivo de que el lienzo recoja el azul, blanco y rojos de la Union Jack, la enseña británica, y los antiguos Estados de origen bóer que crearon los colonos holandeses a finales del siglo XIX, pero también el negro, verde y amarillo del Congreso Nacional Africano, el partido de Mandela que ha gobernado desde hace 25 años. Los mismos años cuenta ya la insignia como emblema nacional del país.

La antigua bandera suscitaba debate. La usaron grupos nacionalistas afrikáner en 2017 en una manifestación de protesta contra una serie de ataques a granjeros blancos. Sin embargo, la Fundación Nelson Mandela, que difunde el legado del mandatario negro, no había pedido su prohibición como tal, sino que se restringiera su uso al educativo o informativo. Con especial agrado ha recibido ahora la sentencia: “Nuestra nación necesita una oportunidad para curar las heridas del pasado. (…) Los sudafricanos disfrutan hoy de un sistema judicial sólido e independiente. Creemos en la democracia y en el imperio de la ley”, ha hecho público en un comunicado. “La exhibición gratuita de la vieja bandera implica que se quiere relegar a los negros a los campos de trabajo”, ha apuntado.

La enseña antigua supone también una suerte de “añoranza”, ha sostenido la fundación, “de los asesinatos, la tortura, los secuestros, una melancolía por la discriminación, los escuadrones de la muerte, las esposas y las terribles atrocidades que se cometieron bajo esa bandera”. Una estimación reciente de la población del país la cifra en 57 millones de personas. Tres de cada cuatro sudafricanos son negros, según el censo de 2011. La población blanca ha ido decreciendo en los últimos años, en parte por la emigración al extranjero, aunque aún es una de las mayores en África. 

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