Es mejor estar acompañado de creyentes

Moisés tenía la oportunidad única de alcanzar una alta posición social en Egipto: podía ser reconocido como “hijo de la hija de Faraón”, mientras Israel, su propio pueblo, era esclavo, despreciado y maltratado en ese país. Pero era entre ellos donde se encontraba el conocimiento del verdadero Dios. Entonces Moisés renunció a la fama: eligió ser “maltratado con el pueblo de Dios”. Hizo una buena elección, porque la presencia de Dios en medio de los suyos es preferible a cualquier otra cosa. Y usted, ¿ha elegido la compañía de creyentes?

Uno puede ser creyente en su corazón, como en secreto. Pero Dios desea que compartamos nuestra vida cristiana con otros creyentes. Tal vez ellos sean menospreciados; pero qué bendición para los creyentes estar reunidos en torno al Señor Jesús (Mateo 18:20).

¿Qué son los placeres del mundo, comparados con la dicha de semejante comunión con Dios y con sus hijos (los creyentes)? Participar en la vida de una asamblea cristiana es vivir concretamente el amor cristiano: recibir y dar amor. Si sufro penalidades, irritaciones, esto me lleva a abandonar mis pretensiones.

El amor al Señor y a mis hermanos me ayuda a vencer el mal con el bien, con devoción y humildad, olvidándome de mí mismo. Quizá no sea más que “la puerta de la casa de Dios”, pero él dice que esto es mejor.

Comentarios de Facebook