Las mujeres dedican 50% más de tiempo a la limpieza que los hombres

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Son las principales responsables en el 70% de los hogares y además hacen las tareas más tediosas. En los sectores más pobres la brecha es mayor.

Hay una ficha puesta en la igualdad de género y cualquiera diría que con el tiempo se irá afianzando una nueva y más equitativa realidad entre mujeres y hombres. Pero mientras el aire de cambio se percibe en la foto grande, en las entrañas de los hogares la imagen atrasa. Así lo indica un estudio de la consultora Opinaia, que reafirmó con cifras contundentes lo que de un modo u otro se ve a diario: que las mujeres siguen haciendo más tareas en el hogar que los hombres, puntualmente las de limpieza. Y que además esos quehaceres revierten mayor dificultad que los que hacen ellos. Y todo resulta en que las mujeres le terminan dedicando un 50% más de tiempo a la limpieza que ellos.

Se encuestó a casi 3.400 personas adultas de ambos sexos y de todo el país. Algunos vivían solos y otros en pareja. “El peso que le toca a las mujeres es grande en las familias constituidas. El 70% de las mujeres de esos hogares son las principales encargadas de la limpieza”, afirmó Guido Moscoso, gerente de Opinión pública de Opinaia. La encuesta detalla que ese porcentaje de mujeres realiza siete o más tareas de limpieza doméstica, mientras que sólo el 46% de los hombres llega a esa cantidad.

Moscoso agregó que “en los hogares unipersonales, las cifras son similares. Le dedican más tiempo a la limpieza por la propia herencia cultural que cargan”.

Una empleada doméstica, ocupada con el planchado de la casa. Foto: Leandro Monachesi

Una empleada doméstica, ocupada con el planchado de la casa.

Quienes en este punto estén masticando prejuicios como a “ellas la suciedad les molesta más que a nosotros”, acá va el dato que sostiene el todo: tanto el 97% de los hombres como el 97% de las mujeres juzgó que era “muy” o “bastante” importante limpiar la casa. El tema es quién lo hace.

Calzarse los guantes para encarar el baño, pasar lustramuebles acá y allá, lavar, planchar la ropa, afrontar la mugre acumulada en la heladera… cada ítem fue clasificado por los encuestados, quienes consideraron el nivel de dificultad que revertían esas tareas, y cuán importante les parecía realizarlas, con el horizonte compartido de habitar una casa razonablemente limpia.

El hallazgo fue que en la división de quehaceres dentro de las parejas (heterosexuales…), las tareas consideradas “más difíciles” las hacían mayormente las mujeres. O sea, limpiar el baño, planchar la ropa, limpiar el mobiliario y la heladera. En todos los casos se dio una distribución cercana al 70%-30% (ellas/ellos) y subió casi a 80%-20% para los dos ítems más tediosos: limpiar el baño y planchar la ropa.

La consecuencia lógica es que la tarea más compartida en el promedio de los hogares fue lavar los platos (ellas 60%; ellos 40%), una de las labores más simples…

Así, parece obvio que las mujeres terminen dedicando más tiempo a la limpieza que los hombres: en el promedio general, ellas dedican un 50% más horas a estos quehaceres, puntualmente 4 horas y 14 minutos más por semana. O sea, unas 20 horas mensuales más.

Hay excepciones para bien y para mal. “En los menores de 35 años, la brecha semanal de la limpieza, en promedio, es inferior a las dos horas. Pero si hacemos zoom en los sectores de menor nivel socioeconómico, la brecha llega a casi 6 horas en promedio por semana”, dijo Moscoso.

Una pareja que comparte las tareas domésticas. Foto: Juano Tesone

Una pareja que comparte las tareas domésticas.

El año pasado, la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) había arrojado datos similares: del total de personas que realizaban tareas domésticas en el hogar, el 75% eran mujeres.

Anabella Di Tullio, politóloga investigadora del Conicet, experta en temas de género, recompuso el contexto de estos fenómenos: “Los avances que vemos en el ámbito de lo público en relación a los derechos de las mujeres no tienen un correlato en cuanto a la redistribución de la tareas del cuidado en el hogar y la reproducción de la vida cotidiana en general”.

“Hablamos de un trabajo no remunerado que sigue siendo llevado adelante mayormente por mujeres y está invisibilizado porque se considera que no tiene valor económico, más allá de que nuestro sistema económico en parte está sustentado en estas tareas”, destacó.

“Limpieza del hogar, gestión de las comidas diarias, cuidado de chicos y personas ancianas o enfermas, todo lo que hace a la reproducción de la vida cotidiana. Según un censo de 2013 del INDEC, el 90% de las mujeres hacía esas tareas. De los hombres, sólo el 58%”, indicó Di Tullio.

La limpieza es importante, pero hay otras variables que se ponen en juego. Según Di Tullio, “por un lado, la feminización del trabajo doméstico remunerado, que en un 97,6% es hecho por mujeres. Hay hombres que viven solos y no limpian. Pero alguien lo hace por ellos”.

De la mano viene la desigualdad salarial: según la útlima EPH, los hombres ganaban, en promedio, 20.963 pesos y las mujeres, 15.460, una brecha de más de 26 puntos. “Más allá de lo cultural, hay una variable económica. Un hombre puede pagar por la limpieza, pero a las mujeres nos cuesta más tercerizar esas tareas. Ganar menos por el mismo trabajo nos obliga a tener doble o triple jornada laboral. Esto impacta en temas como la realización profesional, el derecho al tiempo libre y la salud”, enfatizó Di Tullio.

Y concluyó: “Como sociedad deberíamos dar una respuesta. El Estado no se está haciendo cargo de esto. Naturalizar que estas tareas las hacen las mujeres es una solución injusta que debe resolverse en términos políticos”.

 

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