Anciana de 80 años arriesgó su vida por un lifting facial para lucir “linda en su ataúd”

Toni Goldenberg es una de las personas más ancianas del Reino Unido en someterse a una cirugía estética.

Por más de medio siglo, Toni Goldenberg soñó con poder realizarse una cirugía estética. A sus 80 años se convirtió en una de las personas más ancianas del Reino Unido en someterse a una intervención de estas características, un procedimiento que conllevó muchos riesgos pero que a ella no le importaron.

La primera vez que Goldenberg pensó en operarse fue cuando tenía 20 años y comenzaron a aparecerle las primeras marcas o “arrugas” en el rostro. Pero no fue hasta pasados los 70 que decidió tomar cartas en el asunto y empezar a ahorrar.

Hace cinco años la mujer empezó a juntar dinero en una botella grande vacía para realizarse un lifting facial. El mes pasado finalmente vio cumplido su deseo. Mientras se preparaba para pasar por el quirófano explicó a medios locales que el procedimiento era algo necesario para su salud mental: “Envejecer es horrible. Se pasa tan rápido. Siempre me he sentido joven de corazón, pero durante los últimos 40 años mi cara simplemente no coincidía con el cuerpo”.

“He investigado mucho y entiendo los riesgos, que son más grandes debido a mi edad. El médico me advirtió que existía la posibilidad de que pudiera morir, caer en coma o quedar paralizada, pero le dije que al menos me vería bien en mi ataúd”, manifestó la mujer. De hecho, le pidió al médico que en el caso de que muriera en la mesa de operaciones que él debería terminar la operación.

Quiero sentirme más feliz cuando me miro en el espejo y me deshaga de mi cuello de pavo. Creo que me ayudará a ponerme por ahí. A medida que envejeces, te volvés menos atractivo y podés sentir que sos invisible. La cirugía no es para todos, pero creo que esto aumentará mi confianza para conocer nuevos amigos”, argumentó.

Se arriesgó y su apuesta le salió bien. La anciana se sorprendió de no sentir dolor cuando despertó de la anestesia. Una vez en casa, tuvo que dormir boca arriba durante al menos cuatro noches, con la ayuda de una almohada especial en forma de V. La única verdadera molestia fue la tensión de los vendaje, según relató.

Goldenberg aseguró que ya no teme el mirarse al espejo: “Desde la operación, estoy feliz y emocionada por el futuro. Creo que la cirugía me ha quitado diez años y cada día siento que mi confianza aumenta. Soy una versión mucho mejor de mí”.

Pese a ello, es necesario remarcar que una cirugía estética es una operación seria con muchos riesgos, los cuales son aún más elevados a una edad avanzada. Entre las principales complicaciones se incluyen sangrado, coágulos de sangre e infecciones. Además, los peligros de una anestesia general aumentan dramáticamente con la edad.

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