Los efectos negativos que tiene la sal en el cuerpo

El consumo excesivo de este mineral es perjudicial y afecta a las distintas partes del organismo, desde los órganos hasta la circulación.

Existen vastas evidencias científicas que indican que el alto consumo de sal afecta la salud. Es por eso que desde la comunidad médica se resalta la importancia de reducir su ingesta a cantidades moderadas y no sobrepasar los 5 gramos diarios (dos pizcas de sal aproximadamente).

Este mineral se encuentra en alimentos naturales como las aceitunas, el pescado, mariscos, quesos y también en enlatados comidas industrializadas como las galletitas, los embutidos, las sopas en sobre, la comida rápida, las frituras, entre otras tantas que comemos habitualmente.

Pero, ¿qué le sucede realmente al cuerpo cuando consume demasiada sal? Pues que sufren las consecuencias negativas distintas partes del organismo.

Sangre: el elevado consumo de sal puede generar hipertensión, que es la elevación de la presión arterial por encima de los valores normales. Esta condición se vincula con otros problemas de salud, como osteoporosis, afecciones cardiacas y deficiencia renal, entre otras. Para prevenir todas estas cuestiones es conveniente seguir un estilo de vida saludable, hacer deporte y consumir una dieta tipo mediterránea.

Corazón: la sal potencia la aparición de enfermedades cardiovasculares porque una de sus consecuencias es que provoca aterosclerosis, un proceso por el cual las arterias se endurecen y forman placa. Esto dificulta el paso de la sangre y puede generar el desarrollo de una afección cardíaca crónica o aguda.

Riñones: el consumo de sal incentiva a la retención de sodio y también de líquido, ambas provocan la hipertensión, la cual daña a los vasos renales y causa nefropatía (insuficiencia renal crónica).

Huesos: la ingesta excesiva de sal es un importante factor de eliminación de calcio en la orina (calciuria), lo cual aumenta el riesgo de osteoporosis. Esta enfermedad implica la disminución de la masa ósea, donde además hay una alteración de la calidad del hueso.

Cerebro: otra consecuencia de la hipertensión es que aumenta las chances de padecer ataques cerebrovasculares hemorrágicos, que son una alteración del cerebro provocada por problemas repentinos en la circulación de la sangre. Un ACV no tratado a tiempo puede resultar en parálisis, complicaciones para hablar, problemas de visión, pérdida de memoria, dificultad para moverse y cambios en el comportamiento.

Estómago: una dieta con alto contenido de sal puede aumentar el riesgo de cáncer de estómago. Esto incluye alimentos conservados con métodos de secado, ahumado, salado o encurtido y alimentos con alto contenido de sal agregada, según la Sociedad Americana de Oncología Clínica. El consumo de frutas y verduras frescas puede ayudar a disminuir el riesgo.

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