Cicatriz de #cesárea salva a una joven de #secuestro en el Metro de la Ciudad de #México

Estos últimos días hubo al menos dos intentos de secuestro en el Metro y en sus cercanías, y han sido detenidos dos presuntos responsables.

Tiffany, de 15 años, fue secuestrada al salir de una estación y abandonada horas después en las cercanías de otra parada del Metro.

Otra joven de 20 años explicó que al salir del Metro un grupo de hombres la metió en un coche y, tras sufrir tocamientos y vejaciones, fue puesta en libertad al descubrir que tenía una cicatriz en el abdomen fruto de una cesárea.

Según declaró ante la fiscalía, y recogen medios locales, los presuntos secuestradores, al ver la marca en la piel, dijeron: “Así, ya no nos sirve”.

La violencia contra las mujeres va en aumento en la Ciudad de México y los feminicidios aumentaron 8 % en 2018, una cifra que encaja con el alza de violencia que padece la capital, de acuerdo con datos de la ONG Semáforo Delictivo.

Para documentar este crecimiento de los delitos en el Metro, la plataforma Serendipia publicó a finales de enero un mapa alimentado por denuncias ciudadanas de intentos de secuestro.

Hasta la fecha, en apenas unos diez días, unas 202 mujeres han denunciado este tipo de suceso en el Metro o en sus cercanías.

Tal y como explicó a Efe la activista Dana Corres, una de las creadoras de este mapa, por el momento no se puede establecer un “modus operandi” o quién está detrás de los secuestros.

Estos reportes ciudadanos, si bien no son “cifras oficiales”, revelan que los sucesos se habrían incrementado a lo largo de los años, y son un reflejo del “machismo y misoginia” existente en el país.

El primer reporte del mapa data de 1997, pero sería en 2018 y 2019 cuando se dispararon los casos. Desde inicios de año, esta plataforma ha recibido más de setenta testimonios.

En un breve plazo, la activista, que forma parte de un grupo multidisciplinar que analiza la situación de la mujer en la ciudad, buscará cruzar su información con los datos oficiales.

El objetivo es “entender cómo está ocurriendo la violencia en ciertos puntos rojos, y cruzar los datos de feminicidios, desapariciones y acoso” a fin de georreferenciar las zonas más conflictivas e investigarlas.cortesíalaopinión

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