Presidente del @PJdeHonduras #RolandoArgueta destaca como #PersonajedelAño

Diario El País, medio electrónico de Honduras, destaca la labor del presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Rolando Argueta, quien ha sido seleccionado como El Personaje del Año.

Aquí la entrevista íntegra de Diario El País, de uno de los hombres más importantes de Honduras.

El gran reto del 2019 es la implementación del expediente electrónico.

Él creía que el cargo que tiene en este momento no estaba a su alcance por todos los factores en juego para desempeñarlo y por el proceso que hay que pasar para ser nombrado. Sin embargo, desde que egresó de la Facultad de Derecho de la UNAH, en 1999, siempre pensó en su desarrollo profesional y tuvo una mirada positiva.

Entre las personas que han influido en su vida están su padre y su abuelo, quienes sin ser abogados defendieron la debida aplicación de la ley. También le enseñaron a servir a la población y le dejaron claro que en cada caso debe haber justicia, porque esto es esencial para propiciar la tranquilidad en un Estado democrático.

Su primer puesto fue como juez de paz en La Entrada, Copán, en 1999. Ahí reafirmó su convicción de que había que poner ahínco para superarse. Así avanzó en la carrera judicial al grado de alcanzar la dirección general de la Fiscalía.

Rolando Edgardo Argueta Pérez, hoy magistrado presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), conversa con Diario EL PAÍS sobre una trayectoria que lo llevó a posicionarse entre los mejores hombres del país. Su destacada labor y actitud para enfrentar todos los escenarios que se le presentan, le valen para ser el Personaje del Año.

También comenta sobre las prioridades para el 2019 y deja muy claro que ni el Poder Judicial, ni ninguna institución, puede servir de instrumento de venganza o de linchamiento, o para beneficiar o perjudicar de forma dolosa a una persona o sectores o partes procesales en los expedientes.

“El poder judicial y las demás instituciones estamos obligados a mantener, en mi concepto, equilibrio, y aplicar la Ley con objetividad e imparcialidad al caso en concreto. Esa es nuestra lucha y exigencia a todos los jueces y magistrados y demás empleados del Poder Judicial”, expresa.

¿Qué lo motivó a ser abogado?

La aplicación de la ley adecuadamente y la satisfacción de la población.

¿Soñó con ser presidente de la Corte?

En realidad, no pensé en eso. Creía que no estaba en mi alcance un cargo de esa naturaleza por los diversos factores que se conjugan para desempeñarlo y para ser nombrado.

¿Cuánto tiempo estuvo en Derechos Humanos?

Estuve 15 meses, entre 2000 y 2001, después de ser Juez de Paz en La Entrada, Copán.

¿Qué tareas pendientes hay en esa rama?

Los derechos humanos son un reto a diario de cualquier país y de toda institución. Y no digamos de las que están directamente relacionadas con la aplicación adecuada de la ley. El respeto y protección de los mismos debe ser un compromiso no solo profesional o institucional, sino también personal.

La verificación del goce de los derechos en todas las personas, pero principalmente de los que son miembros de grupos vulnerables, como mujeres personas de la tercera edad, personas con retos especiales, miembros de la comunidad LGTB, niños y adolescentes, es un reto que debe estar presente en todas las actividades de las instituciones del Estado, y no se diga del Poder Judicial para satisfacer de una forma adecuada y materializar todas las solicitudes que se procesan a diario en el Poder Judicial.

Ese compromiso es no solo por el hecho de trabajar en una entidad como el Conadeh o en el tema de sociedad civil, que también verifican estos aspectos de defensa de los derechos humanos. Debe ser un compromiso de todos.

¿Qué tan difícil es ser presidente de la Corte Suprema de Justicia hondureña?

Es una relación entre alta satisfacción y alto honor desempeñar un cargo de esta naturaleza. Hay que decir que son muy pocos los abogados y abogadas que van a tener este altísimo honor, que de acuerdo a nuestra Constitución se da cada siete años.

Es un espacio real de materializar esos anhelos de la debida aplicación de la ley y la justicia y protección de los derechos humanos. De implementar procesos que históricamente no han estado tan bien y que han provocado en buena medida aspectos de crítica hacia el Poder Judicial en la impartición de la justicia.

Es una oportunidad de oro el desempeño de este cargo. El país nos ha dado el honor de desempeñarlo y no podemos menos que satisfacer todas las expectativas no solo de la sociedad, sino propias y de nuestras familias, en que hagamos el mejor de los esfuerzos y se cambien esos procesos históricos que no han estado tan bien.

Hay que decirlo también, a veces hay en estos cargos algún grado de insatisfacción o de frustración en el sentido de que queriendo y haciendo todas las acciones para que las cosas se lleven a buen puerto y que los procesos se hagan de la manera más rápida y transparente, es bien difícil obtenerlo a corto plazo; pero nuestra lucha no solo es personal, sino de todos los funcionarios del Poder Judicial, que son un poco más de cinco mil a nivel nacional.

Se trata de que todo marche de la mejor manera posible y que nuestra gran función, que es juzgar y ejecutar, se haga de manera eficiente, con calidad y con respeto a las partes procesales y materiales y en la debida aplicación de la ley y la justicia.

En la elección de magistrados, ¿qué sintió cuando no se terminaba de conocer si Rolando Argueta iba a ingresar?

Entre julio de 2015 y febrero de 2016 -tiempo que duró el proceso de selección para optar a estos cargos- tuvimos esa expectativa de estar dentro de los 15 magistrados y magistradas. Con la confianza en Dios y con la convicción de que Dios tomase su mejor decisión en cuanto a si era factible y conveniente que su servidor estuviese integrando el Poder Judicial. Y también con la ansiedad que es propia de todo ser humano en un momento como éste. En el deseo de que querer integrar el Poder Judicial y de hacerlo de la mejor manera posible, en el marco de este proceso de selección dirigido por una junta nominadora al que rendimos todos los respetos y la admiración que ellos merecen por haberlo llevado de una manera objetiva.

Fue al final de ese proceso legislativo (alrededor de tres semanas de votaciones en donde en las primeras no llegábamos al número mágico de 86 votaciones a favor para ser miembros del Poder Judicial) que nos quedábamos por 84 u 85; pero ya en la penúltima votación alcanzamos el voto necesario y requerido por la Constitución. Y acá estamos con ese compromiso invariable de servir al país.

Cuando asume el Poder Judicial, ¿Qué fue lo primero que pensó que podía realizar en su gestión?

Nos convencimos que los principales retos del Poder Judicial se circunscribían en cinco grandes acciones. Dentro de las tantas, el tema de la mora judicial que nos ha perjudicado mucho como país. Segundo, los procesos de selección para nombramiento de jueces y magistrados. Tercero, la aplicación con calidad de la justicia. Que los jueces motiven sus resoluciones. En cuarto lugar, este gran principio que es donde se encierra la mayoría de principios especiales de garantías procesales y materiales, que es el de acceso a la justicia.

Que todo el mundo tenga la posibilidad de acceder a ella sin inconveniente ni ataduras. De acudir a los órganos jurisdiccionales en cualquiera de las materias, ciudades o de los aspectos del Derecho sin inconvenientes. Y el quinto lugar, propiciar la justicia alternativa en el marco de los procesos de mediación y conciliación al que está facultado el Poder Judicial, a través de los órganos jurisdiccionales y los distintos proyectos y programas que llevamos a cabo.

En este último caso, dos grandes aspectos que nos han llevado a gran puerto son: los Juzgados de Paz Móvil, porque solo este año inauguramos tres juzgados en Santa Rosa de Copán, La Ceiba y Juticalpa, y el programa de los facilitadores judiciales, que este año inauguramos uno en     Atlántida.

¿En los años de su gestión cuáles han sido los logros?

La reducción significativa de la mora judicial. Hemos reducido alrededor de 100 mil expedientes en estos tres años. De 186 o 188 mil expedientes que se nos reportaron en esa categoría, llevamos entre 95 y 100 mil expedientes.

La implementación de los procesos de selección (…) hemos desarrollado cuatro procesos de selección del circuito de corrupción, el del circuito en materia de extorsión, el de funcionarios auxiliares en materia de corrupción y extorsión, y el último para 191 plazas para jueces de paz y de letras, jueces de sentencias y magistrados de cortes de apelaciones.

Cuatro procesos que nos han levantado la imagen del Poder Judicial y en donde hemos nombrado a los mejores hombres y mujeres profesionales del Derecho. Con las mejores calidades y capacidades para desempeñarse en la judicatura.

No puedo dejar de mencionar en estos resultados concretos, obtenidos del 2016 al 2018, la instalación del circuito judicial en materia de corrupción con su Juzgado de Letras, su Tribunal de Sentencia y la Corte de Apelaciones. Único en Latinoamérica en el esquema en que lo hemos implementado. No existe en esas materias de corrupción, en ningún otro país de Latinoamérica, un circuito con la categoría y con todas las herramientas y aspectos que deba tener como el que tiene el Poder Judicial hondureño.

Otro gran logro es un circuito con competencia nacional en materia de extorsión. Eso es digno de enunciar, a tal grado que ahí hemos implementado no solo la instancia judicial, en Letras, Sentencia y Apelaciones en Tegucigalpa, sino que hace dos meses inauguramos el Juzgado de Letras en materia de extorsión en San Pedro Sula. Y así seguiremos creciendo con estas implementaciones.

Quiero reconocer en los empleados judiciales el esfuerzo que han puesto en imprimir más calidad a las resoluciones judiciales. Me llena de mucha satisfacción que las personas feliciten al Poder Judicial por ir creciendo no solo en la respuesta más rápida, sino en que las resoluciones cada vez se ven mejor, imprimiéndoles los aspectos del Derecho, no solo de la normativa nacional, sino que de las convenciones internacionales. Eso también es un tema muy importante.

¿Hacia dónde se encamina el Poder Judicial?

A la consolidación de estos procesos. Seguir trabajando en el gran plan nacional de erradicación de la mora judicial con sus 25 actividades; erradicar la mora judicial, seguir con los procesos de selección transparentes y objetivos de funcionarios y empleados del Poder Judicial, no solamente en las áreas desde los jueces de Paz hasta los magistrados de Apelaciones, pasando por jueces de Ejecución, de Letras y de Sentencias, sino en áreas de la defensoría pública, en áreas de los agentes de la inspectoría de tribunales y en temas que tienen que ver con la selección, nominación y nombramiento de archiveros, escribientes, receptores y secretarios judiciales.

Esos aspectos son altamente significativos para el Poder Judicial y para impartir una justicia de calidad. Hemos aprobado el reglamento nuevo de la Inspectoría General de Tribunales ahora Supervisión Nacional del Poder Judicial. Hemos aprobado el reglamento de la Unidad de Protección de los Funcionarios Judiciales y lo pondremos en marcha. Es importante para dar certeza en la función a todos los empleados judiciales como un avance significativo incluso en temas de protección y promoción de derechos humanos.

Hemos aprobado reglamentos como el registro de traductores, intérpretes y peritos en las materias que corresponden. Hemos trabajado también y puesto en marcha en buena medida reglamentos de las centrales de notificaciones, emplazamientos o requerimientos del Poder Judicial. Hemos puesto en marcha el reglamento de recepción y distribución de casos y de recepción de documentos en el Poder Judicial. Estos son algunos grandes logros que hemos obtenido.

¿Qué hay de la implementación del expediente electrónico o digital?

Es otro de los grandes retos para el 2019, sino el más grande, y ya hemos dado algunos pasos importantes en la materialización de esta dinámica para que todas las actuaciones judiciales en esta materia se formulen vía internet, prescindiendo del papel. El 2019 debe ser el año del expediente electrónico, que pensamos implementarlo en materia penal en todos los juzgados de competencia nacional.

Por ejemplo, en el circuito en materia de corrupción, en el circuito en materia de extorsión, criminalidad organizada, delitos tributarios, el circuito en materia de privación de dominio de bienes de origen ilícito. Ya tenemos buena parte del financiamiento, que son fondos aprobados y que serán facilitados por el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad, a través de los fondos de la Tasa de Seguridad. Luego vamos a ir multiplicando este expediente electrónico en las otras jurisdicciones de materia penal y de otras materias.

¿Qué hará Rolando Argueta cuando termine su gestión?

Es una pregunta muy difícil de contestar. Ya me la empiezo a plantear a pesar de que todavía no llegamos a los tres años de gestión y que constitucionalmente nos falta un poco más de cuatro, pero es una pregunta inevitable y a medida que pasa el tiempo se vuelve más recurrente, porque es una cuestión de carácter personal. Espero, en sentido general, una vez que terminemos nuestra gestión en 2023, seguir contribuyendo al país con mi experiencia, con mis conocimientos, con algunas destrezas que hemos adquirido aquí. Con el ánimo de que la justicia esté por encima de cualquier cosa y que la ley se aplique adecuadamente. No me atrevería a decir, porque falta algún tiempo, para establecer qué pudiese quedarme haciendo el 13 de febrero del 2023, que será el primer día en que vuelva a mi ejercicio privado de la profesión o a otras actividades.

¿Qué tipo de Poder Judicial desea dejar?

Transparente, limpio, con el 100% de sus empleados comprometidos con la ley y la justicia. Comprometidos con la aplicación adecuada del Derecho y comprometidos con el país. Un Poder Judicial consolidado en todos sus procesos. Moderno y donde su accionar sea en automático. Un poder judicial donde no haya compromisos con ningún grupo poderoso, ni político, ni económico, ni social ni religioso, ni de ninguna naturaleza, solo compromiso con la ley y la justicia.

Quiero resaltar una encuesta de una entidad (Latinobarómetro) que tiene mucho prestigio a nivel latinoamericano, en donde en el ranking que sacó de una lista de 20 países, en cuanto a confianza en poder judicial, en el 2017 nos ubicábamos en el lugar 17 con 19 puntos porcentuales de una media de 25, y con mucha satisfacción hemos visto que esa misma encuestadora nos ubica ahora en el quinto lugar de una lista de 20 países, solo superados por Costa Rica, Brasil, Chile y Uruguay.

Esto es de grandísima satisfacción y es un logro no solo de Rolando Argueta, sino de los otros 14 magistrados que integramos el Pleno, sino también de los 5,300 empleados que integran el Poder Judicial. No nos conformamos todavía con este ranking de 2018, vamos a superar la meta. Transparencia es un actor importantísimo en el desarrollo y pensamos consolidar todavía más esos sistemas.

¿Qué le diría a aquellos que quieren utilizar el Poder Judicial como la punta de lanza para sus intereses?

Las instituciones no podemos servir de instrumentos de venganza o de linchamiento, o de dolosamente beneficiar o perjudicar a sectores o a las partes procesales en los expedientes. El poder judicial y las demás instituciones, el propio Ministerio Público, la Procuraduría General de la República, estamos obligados a mantener, en mi concepto, equilibrio, y aplicar con objetividad e imparcialidad la ley al caso en concreto. Esa es nuestra lucha y exigencia a todos los jueces y magistrados y demás empleados del Poder Judicial. No podemos ser instrumentos de un solo grupo o una sola persona para perjudicar o beneficiar a un grupo o a una persona.

Queremos cumplir a cabalidad nuestra función, porque eso es lo que nos va a prestigiar y eso hará que la sociedad confíe en nosotros y tenga la certeza de que los jueces y magistrados actuamos con independencia e imparcialidad. Mi mensaje es que, en lo que proceda y lo permita la Constitución, las instituciones aunemos esfuerzos y vayamos por un mismo camino en pro del combate desde el punto de vista de las tareas de cada institución a la impunidad, a la corrupción, criminalidad organizada y a la delincuencia común. Y cuando no proceda que vayamos de manera independiente cada una de las instituciones haciendo lo que la Constitución y la Ley le encomienda. Es un tema de transparencia, de limpieza en las actuaciones, un tema de calidad, de respuesta a tiempo lo que debe de prevalecer en nuestras actuaciones.

Considerando los retos del Poder Judicial en los próximos años. ¿Cuál sería su mensaje a los servidores y a la ciudadanía en general?

A los servidores judiciales al menos dos situaciones esenciales para mí, en primer lugar, el agradecimiento por el esfuerzo que imprimen en cada una de las actividades. Un mensaje de agradecimiento porque ponen el mejor de los esfuerzos; pero en segundo lugar un mensaje de que sigamos con el mismo o mayor compromiso y convicción de la que hemos demostrado hasta el día de hoy por amor a Honduras, por amor a la sociedad, por amor a la ley y a la justicia.

Y que la satisfacción no solo sea en relación a que la sociedad se sienta bien, sino a que cada juez y funcionario se sienta bien en la convicción de haber aplicado en cada caso con objetividad la ley y la justicia. Eso es esencial y ese mensaje es que sigamos comprometidos para actuar de la mejor manera posible con calidad y eficiencia.

A la ciudadanía en general, que confíen en el Poder Judicial. Estamos trabajando día a día para que los procesos de aplicación de la ley mejoren cada día más. Para que contribuyan y cooperen cuando sea adecuado con los organismos jurisdiccionales. Difícilmente podemos nosotros avanzar como Estado solito. Necesitamos unirnos en el esfuerzo de la aplicación adecuada de la ley.

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