Modric quiere marcharse, pero antes escuchará al Madrid

Modric quiere marcharse del Real Madrid… pero antes escuchará al club. Eso al menos es lo que le ha comunicado el croata a su entorno. Su postura, por tanto, no es tan radical como fue la de Cristiano. Y tampoco está enrocado como Kovacic (Mateo insiste en que le vendan este verano). Luka, eso sí, está muy tentado por la suculenta oferta económica que le ha realizado el Inter.

El club italiano le ofrece una considerable mejora de contrato: 10 millones netos durante cuatro temporadas. En el Madrid actualmente está percibiendo 6,5 millones netos por curso (tiene contrato hasta 2020). Por tanto, supone un aumento del 65%. Además, hay un factor clave que hace aún más tentadora la propuesta: le ofrecen dos años adicionales en China, en el Jiangsu (sus propietarios son los mismos que los del Inter). Por tanto, la cantidad total ofrecida es de 60 millones netos repartidos en seis años (terminaría en 2024 con 38 años).

Esto seduce a Modric, pero el cariño que tiene por el Real Madrid hace que su postura no sea definitiva. El croata quiere hablar con el club y con el entrenador cuando regresen de la gira americana (lo harán después del encuentro contra el Roma). El futbolista espera que tengan un gesto. Si en esa conversación el Madrid se muestra receptivo a igualar las condiciones que le ofrece el Inter, el croata seguramente tomaría la decisión de seguir de blanco. Está muy agradecido a un club en el que ha ganado cuatro Champions y a una afición que le idolatra.

Ese cariño por el Madrid pesa mucho en la balanza, pero también lo hace su edad. Tiene 32 años (cumple 33 el mes que viene), acaba de ser elegido mejor jugador del Mundial y puede ser su última oportunidad de firmar el mejor contrato de su vida. Además, en el Madrid ya ha ganado todos los títulos posibles.

En cualquier caso, Modric tiene por delante un escollo que parece insalvable: el Madrid le ha declarado intransferible (Florentino se remite a su cláusula de 750 millones). Con este panorama, su única salida es declararse en rebeldía y pedir públicamente que el club le deje salir. Algo que parece difícil. Por tanto, club y jugador parecen obligados a entenderse para buscar una solución.

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