Aceite de ajo: un remedio muy versátil para cuidar tu cuerpo

Aunque no tengamos ningún problema de salud, podemos utilizar el aceite ajo como condimento en nuestros platos para añadir un extra de beneficios a nuestra dieta.

El aceite de ajo es un alimento medicinal con tantas propiedades beneficiosas que deberíamos tomarlo para mantenernos saludables y prevenir y tratar algunos trastornos. Además, podemos comprarlo en cápsulas o bien prepararlo de forma casera nosotros mismos.

Descubre en este artículo todas las virtudes curativas del aceite de ajo. Este superalimento nos ayudará, entre otras cosas, a depurar el organismo de toxinas, mejorar la circulación y protegernos del daño de los radicales libres. ¡No puede faltar en nuestra dieta!

Beneficios del ajo

Aceite de ajo

El ajo es un superalimento con grandes propiedades para la salud que se consume como medicamento natural desde la antigüedad. Sus propiedades se basan, sobre todo, en su contenido en dos sulfuros, la alicina y el dialil. No obstante, también contiene aminoácidos, vitaminas A, B y C y minerales como el azufre, el cobre, el calcio, el silicio o el potasio.

A continuación destacamos sus virtudes medicinales:

  • Poderoso antibiótico natural que combate virus, bacterias, hongos y parásitos.
  • Tiene propiedades anticancerígenas.
  • Antioxidante que previene el envejecimiento.
  • Combate la retención de líquidos y mejora la función del riñón.
  • Equilibra el sistema nervioso y previene trastornos como el estrés o la depresión.
  • Previene las enfermedades cardiovasculares, ya que mejora la circulación y reduce el colesterol y la hipertensión arterial.
  • Baja los niveles de azúcar en sangre.
  • Ayuda a perder peso.
  • Protege la función del hígado y la vesícula y favorece la eliminación de toxinas del organismo.
  • Mejora la salud y el aspecto de la piel y disminuye el acné, la psoriasis y otros trastornos cutáneos.
  • Regula el proceso digestivo.
  • Es un afrodisíaco natural.

¿Cómo consumimos el ajo?

Lo ideal para beneficiarnos de todas estas propiedades curativas del ajo a nivel preventivo o como mantenimiento es consumir 1 diente de ajo crudo al día. Aunque sus efectos son muy potentes en ayunas, para que nos siente mal podemos combinarlo con alguna de las comidas. En caso de cocinarlo, también será beneficioso pero no mantendrá las mismas propiedades.

La cultura tibetana nos da a conocer también la antigua cura tibetana del ajo. Los monjes se inventaron una receta de ajo macerado en alcohol, así como una manera de consumirlo gradual. De este modo, nuestro organismo va asimilando sus propiedades también de manera paulatina.

Hoy en día podemos adquirir cápsulas de aceite de ajo. Estas son muy recomendables para quienes no soportan su olor o no lo digieren bien, así como para quienes no les gusta consumirlo. No obstante, a continuación presentamos una receta para elaborar ajo macerado en aceite de oliva. De este modo, sumamos las virtudes de dos alimentos muy saludables.

Remedio de aceite de ajo

aceite de ajo

Si es posible, elegiremos ajo orgánico. Al tomar este remedio con fines medicinales, es muy importante que el alimento esté libre de pesticidas y cualquier sustancia química. De lo contrario, podría restar efectos positivos al tratamiento e incluso perjudicarnos.

Ingredientes

  • 4 tazas de aceite de oliva virgen extra (1 litro)
  • 30 dientes de ajo (45 g)

Preparación

Para preparar este remedio seguiremos los siguientes pasos:

  • Pelar todos los dientes de ajo, cortarlos por la mitad e introducirlos en un frasco de cristal de cierre hermético.
  • Añadir el aceite de oliva virgen extra hasta cubrir los ajos.
  • Cerrar bien el frasco y mantenerlo en un lugar oscuro, fresco y seco durante 30 días. No debemos conservarlo en la nevera.
  • Cada dos o tres días podemos mover un poco el frasco.
  • Pasado este tiempo, colar para quitar los ajos (que podemos consumir también) y conservar el aceite como remedio medicinal.

¿Cómo lo tomamos?

Podemos tomar este remedio de varias maneras, según cuál sea la finalidad del tratamiento:

  • A modo preventivo y como mantenimiento: 1 cucharada (15 g) al día, sola o mezclada con los alimentos. Siempre debemos consumirlo en crudo para que no pierda sus propiedades.
  • Como tratamiento intensivo: 3 cucharadas al día (45 g) repartidas en 3 tomas a lo largo del día. No obstante, si nos altera la digestión o nos causa malestar deberemos reducir la dosis. Mantener el tratamiento durante un mes, hacer una pausa y reanudar si lo necesitamos.
  • Como aliño: Podemos usar este aceite como condimento de cualquier plato (ensaladas, pastas, sopas, salsas, etc). En este caso, si queremos un sabor un poco más suave, solamente tenemos que utilizar menos ajos o bien añadir más aceite.
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