La nobleza del hombre

¿Tiene el hombre una nobleza natural que lo distingue de los demás seres vivos? Algunos ven en su inteligencia una facultad superior, otros evocan su posibilidad de comunicarse mediante un lenguaje complejo, otros invocan sus aptitudes artísticas. La Biblia presenta al ser humano como la más noble de las criaturas. ¿Por qué? Porque fue creado a imagen de Dios, quien sopló en su nariz un aliento de vida. El hombre puede tener una relación inteligente con Dios. Su conciencia asociada a su inteligencia, su naturaleza espiritual y moral, le confieren todo ese carácter especial.

Pero desde su desobediencia inicial, el hombre perdió toda relación de confianza con su Creador. Se debate entre su rechazo a Dios y sus aspiraciones hacia la armonía que perdió. Privado de la presencia de Dios y de la comunicación con él, siente una profunda nostalgia.

¿Dejará Dios a su criatura en esta situación de oposición y fracaso? No, “porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). El que acepta esta gracia y confiesa su alejamiento de Dios tiene la vida eterna. Esta nueva vida le permite entrar en relación con Dios.

Desde entonces el creyente recibe una nueva nobleza. No solo la de una criatura que tiene buena relación con su Creador, sino también la de un hijo de Dios amado por su Padre. Jesucristo, su Salvador, se convierte en su Modelo, y su deseo es reproducir en su vida algo de su belleza moral.

Números 36 – Lucas 10:21-42 – Salmo 89:1-6 – Proverbios 20:8-9
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