¿No sabéis?

Os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna.
1 Juan 5:13
Os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna.
1 Juan 5:13
¿No sabéis?

Dios no estaba obligado a dar a conocer a los hombres pecadores sus planes de amor. Habría podido dejarlos en la ignorancia; así habrían hallado un pretexto para disculparse. Pero Dios se dio a conocer. Habló a los hombres de varias maneras, y sigue hablándoles.

El hombre debe reconocer primeramente la existencia de Dios: “Los cielos cuentan la gloria de Dios…” (Salmo 19:1), y el hombre es inexcusable si no la discierne (Romanos 1:20).

Cada persona también debe saber que Dios, santo y justo, no puede recibir al pecador. “Vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios” (Isaías 59:2).

La Biblia, la Palabra de Dios, nos enseña que Dios es amor y que amó tanto a los hombres, que quiso salvarlos. Pero para salvar y justificar a pecadores y hacerlos aptos para habitar la santa morada de Dios, era necesario una obra de rescate que manifestara perfectamente todos los caracteres de Dios: su santidad, su justicia y su amor.

Esta obra es la de Cristo, el justo que murió por los injustos, “para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3:18). “Dios… nos reconcilió consigo mismo por Cristo… Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo… os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:18-21).

“Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis” (Juan 13:17).

Levítico 19 – Romanos 15:1-13 – Salmo 69:1-8 – Proverbios 16:33
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